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Dos años de cárcel para el electricista de Picasso que escondió 271 obras

Le Guennec y su esposa, también condenada, ocultaron durante 40 años los trabajos

Pierre Le Guennec en una sesión del juicio, el pasado 10 de febrero.
Pierre Le Guennec en una sesión del juicio, el pasado 10 de febrero. REUTERS

La justicia francesa dio este viernes la razón a los herederos de Picasso en el rocambolesco caso que los enfrenta al antiguo electricista del malagueño. El tribunal de Grasse, en el sur de Francia, condenó a Pierre Le Guennec, de 75 años, y a su esposa Danielle, de 71 años, a dos años de cárcel, exentos de cumplimiento, por haber ocultado durante décadas un conjunto de 271 obras inéditas del pintor. El jubilado, que trabajó para Pablo Picasso (1881-1973) en sus últimos años de vida, siempre ha asegurado que el valioso lote fue un regalo del artista. Pero los jueces consideran que fueron robadas y estaban en su poder de forma ilegal.

El botín, valorado en unos 60 millones de euros y compuesto por unos 180 dibujos, litografías, retratos, unos nueve collages cubistas de gran valor y un cuadernillo de 91 bocetos, será restituido a la Picasso Administration, que reúne a los herederos del pintor. Ninguna de las obras estaba fechada ni firmada por el artista, algo que hacía sistemáticamente cuando regalaba un dibujo suyo. "Estas obras jamás se deberían haber sustraído de la sucesión y de la historia del arte", reaccionó ante la prensa Claude Ruiz-Picasso, hijo del pintor, tras conocerse el fallo.

Aunque la defensa ya ha anunciado su intención de recurrir la sentencia, la justicia pone fin de momento a años de una novelesca disputa. El primer capítulo se escribió en 2010, cuando el electricista se presentó en el despacho de la Picasso Administration para hacer certificar su lote. Según su versión de los hechos, que reiteró ante el tribunal, fue la última esposa de Picasso, Jacqueline Roque, quien le regaló un cartón de lo que él consideró "dibujos rasgados" y "viejos papeles" un día de 1971. La caja quedó en su garaje abandonada hasta que casi 40 años después, ya mayor y enfermo, decidió poner orden en sus papeles y se interesó por su valor.

Durante los tres días del juicio, celebrado a mediados de febrero, desfilaron testigos de la acusación, herederos de Picasso y expertos del maestro, quienes coincidieron en que tal donación era poco creíble. "El Picasso que conozco jamás se hubiera separado de estas obras, era como arrancarse la piel", indicó así Anne Baldassi, antigua directora del Museo Picasso de París, según recoge el diario Le Monde. Si bien el malagueño era conocido por su generosidad a la hora de regalar sus dibujos, "nunca se trataba de obras de primera línea", recalcó. El lote de Le Guennec contenía sin embargo "estudios muy trabajados", apuntó. "Son obras en sí, no puede haberlas donado", concluyó.

En su alegato final, el fiscal consideró incluso que el delito de los Le Guennec suponía un "perjuicio para la humanidad". Pero apuntó a que los jubilados estaban "totalmente superados por las consecuencias de sus actos" y recordó que no se habían lucrado. Por ello pidió cinco años de cárcel, pero exentos de cumplimiento.