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Muere Richard Glatzer, codirector de ‘Siempre Alice’

El realizador sufría ELA, un proceso neurodegenerativo

Richard Glatzer
Richard Glatzer, en 2006.

Cuando Julianne Moore aceptó el Oscar a la mejor actriz por Siempre Alice, la intérprete explicó en su discurso que el día de 2011 en que a uno de sus codirectores, Richard Glatzer, le diagnosticaron la enfermedad del ELA (Esclerosis lateral amiotrófica), su pareja profesional y sentimental, Walsh Westmoreland, le preguntó qué quería hacer: “¿Quería viajar? ¿Ver mundo? Y él dijo que quería hacer películas. Y eso es lo que hizo”.

El miércoles el neoyorquino Richard Glatzer falleció a los 62 años. No llegó a asistir a los Oscar —como tenía previsto— porque fue hospitalizado días antes de la ceremonia por problemas respiratorios. Sufrió varias paradas cardiacas; ya estabilizado, vio por televisión la gala junto a Westmoreland. En The Guardian este contó que cuando brindaron con champán por el triunfo de Moore, los médicos entraron corriendo en la habitación asustados por el jaleo.

Glatzer, licenciado en Filología Inglesa en la Universidad de Virginia, empezó en la televisión como productor de reality shows —los más conocidos, America’s Next Top Model, The Osbournes y Divorce Court—, y dirigió el drama indie Grief (1993). Conoció a Westmoreland en 1995 —se casaron en 2013— y juntos codirigieron The fluffer (2001), un filme centrado en la industria del porno gay.

La fama la lograron con Quinceañera (2006), que ganó el Gran Premio del Jurado y el Premio del Público del Festival de Sundance, y el Premio John Cassavetes de los Independent Spirit. La película está protagonizada por una adolescente embarazada a los 15 años, justo la edad en que la población latina celebra con fiesta y baile su mayoría de edad. A la chica la echan de casa, le abandona el padre de su bebé y solo encuentra refugio en el hogar de su tío abuelo. Glatzer y Westmoreland se inspiraron en el día a día de su barrio de Los Ángeles. En Madrid, durante la promoción de su película, contaban que eran los únicos caucásicos del vecindario, y que filmaron en su misma calle, con sus vecinos como extras y secundarios.

Glatzer había sido apadrinado en sus inicios por un matrimonio, el que formaban el productor Lewis y la guionista Jay Allen. Fue Jay Allen la que le habló de un libro sobre el último —y escandaloso amor— de Errol Flynn, y así nació en 2003 La última aventura de Robin Hood (2013), cuyo guion no estuvo hasta 2007 y su producción no se puso en marcha hasta 2011, cuando Kevin Kline firmó para encarnar a Flynn. El resultado fue un pequeño fracaso.

Westmoreland contó a EL PAÍS que en 2011, tras varios proyectos que no acababan de salir adelante y después de perder a sus representantes, la pareja estaba sumida en la depresión artística. Cuando los productores Lex Lutzus y James Brown les mandaron un guion, Siempre Alice, sobre una lingüista a la que le diagnostican alzhéimer, encontraron tantos paralelismos (ambas son enfermedades degenerativas, pero el alzhéimer afecta al conocimiento y el ELA al aparato motor) que decidieron lanzarse a rodarla como una forma de celebrar la vida. “Ha sido un viaje muy duro, pero increíblemente gratificante”, reconocía Westmoreland. “Ha sido como un regalo”. Glatzer dirigió el rodaje con un iPad y una aplicación que locutaba sus textos.

La semana pasada Westmoreland anunció que empezaban la preproducción de otro filme, que ahora se ha quedado en el aire.

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