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ANÁLISIS

Siempre nos quedará Richard

'Boyhood' (drama) y 'El gran hotel Budapest' (comedia) son grandes títulos

Un fotograma de 'Boyhood'. Ampliar foto
Un fotograma de 'Boyhood'.

Más allá de la reiteración; de que todos los años dediquemos tres horas a unos premios que votan 80 personas, pero que como los echan por la tele y las estrellas se empapuzan en champán pensamos que son relevantes para nuestra existencia; más allá de la sensación de que podían haber ganado otros –y más en esta edición, en que se han repartido mucho entre varias películas y series-; más allá de la hoguera de las vanidades que siempre es una ceremonia de entrega de galardones, reflexionemos un segundo sobre la gran enseñanza del maestro William Goldman: “En el mundo del cine, nadie sabe nada”.

Por eso cada temporada hay al menos una superproducción que se despeña por la taquilla y un par de películas pequeñas que dejan al mundo boquiabierto. Por eso seguimos los premios muy atentos para poder acertar el día de verdad grande, el de los Oscar, como aquellos kremlinólogos que observaban cómo se colocaban los dirigentes del Partido Comunista Soviético en la manifestación del 1 de mayo y así intuían qué cambios se habían realizado en su estructura secreta. Si esta película ha ganado el premio de los críticos de Ohio Central, lo mismo suma más posibilidades…

Un sinsentido, en definitiva, pero un sinsentido divertido. Por desgracia este año los Globos de Oro han sido aburridos, al recortar el tiempo de aparición de sus presentadoras, Tina Fey y Amy Poehler, para ganar en velocidad. Sí, han acabado en tres horas, pero en la cuneta han quedado las risas.

Alegrémonos al menos porque las dos ganadoras, Boyhood (drama) y El gran hotel Budapest (comedia) son grandes títulos. Porque Julianne Moore haya obtenido un galardón merecido por Siempre Alice y por toda su carrera. Porque Patricia Arquette y Michael Keaton reciben un reconocimiento a sus décadas de pico y pala. Y que la carrera al Oscar a la película de habla no inglesa, que parecía asfaltada solo para la polaca Ida, abre carriles para la rusa Leviatán, sin que debamos descartar a la sueca Fuerza mayor. Otro extraño ganador es el festival de cine de Berlín, que hace casi un año proyectó las ahora dos mejores películas de 2014, honor que suele quedar en manos de Cannes. Pero sobre todo celebremos Boyhood. Tanto esperar la nueva obra maestra de Terrence Malick sobre el paso del tiempo, y ahí estaba Richard Linklater filmando a hurtadillas. Gracias por esos 12 años.

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