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Más allá de la música americana

Los rockeros Arizona Baby luchan contra el cliché en su nuevo disco

Javier Vielba y Rubén Marrón, de Arizona Baby.
Javier Vielba y Rubén Marrón, de Arizona Baby.

Ante todo, quieren superar las etiquetas. “Si soy sincero, sí me preocupa esa etiqueta de banda de música americana que tenemos impuesta”, confiesa Javier Vielba en conversación telefónica ante la salida de Secret fires (Subterfuge), el nuevo álbum de Arizona Baby, formación que encabeza y que hace un lustro despuntó con su enérgica y certera propuesta de rock con jubilosa raigambre norteamericana, como si del castellano Valladolid hubiesen salido unos nuevos talentos del folk-rock de los actuales Seattle o Memphis. “En parte, hemos fomentado ese estereotipo, pero tampoco mola que se consolide. Con este disco queríamos dejar claro que somos un grupo con bastantes aristas y abierto a muchos horizontes”.

Sin perder su potente estética forajida de tierras aún por conquistar, entre pomposas barbas, prendas vaqueras y sombreros, será difícil, aunque haya más colores en el nuevo cuadro sonoro de Arizona Baby, que han tocado en Estados Unidos y han sido teloneros de Chris Isaak en su última gira por España. “El sonido siempre ha sido más importante que las letras en el grupo. Por eso, los árboles no deben impedir ver el bosque”, explica el cantante.

En Secret fires, evolucionan hacia composiciones más melódicas, que, tal vez, les hacen perder pegada eléctrica, pero, en la mayoría de las 12 pistas, ganan en empaque emotivo, asentándose en ecos de los primeros R. E. M., como en Wooden knicles o Create your own, o de los Beatles más campestres. “Es verdad que, al principio, aunque quieres compartir algo que te flipa, compones o haces versiones en directo de Bob Dylan esperando que el público nos vincule con él y nos escudamos en eso”, cuenta Vielba tras tres discos oficiales, un interesante EP y más de diez años de carretera con Arizona Baby. “Pero, si bien hemos llevado con orgullo nuestras chupas y nuestras chapas, ahora nos sentimos más seguros, con más personalidad, para poder ir hasta en pijama a por el pan”, apunta entre risas.

Bajo la producción del propio Vielba, aunque la masterización se hizo en los Golden Mastering de California, los mismos estudios por el que han pasado Sonic Youth, Calexico o Devendra Banhart, el nuevo disco ha visto la luz tras una actividad frenética en los últimos dos años. “Se ha creado sin prisa, pero sin pausa, con determinación, mientras estábamos girando, haciendo el minielepé y participando en las historias de Corizonas”, cuenta el músico, que no deja de reconocer lo excitante que siempre le ha parecido la combinación con Los Coronas. “Volveremos a hacer algo con ellos en 2015”, señala.

Y todo sin perder de vista su última aventura en solitario. Porque Vielba ha sido El Meister durante los últimos meses y espera seguir siéndolo, entre los huecos que dejan Arizona Baby y Corizonas. “Con esta idea busco tener un lugar para sorprenderme a mí mismo. Es un proyecto mucho más impulsivo. Es un planteamiento bastante egoísta, pero creo que puede generar pasajes musicales emocionantes”, explica para, después, asegurar que su filosofía de trabajo es sencilla: “Como decía el teclista de la película This is spinal tap, de Rob Reiner: ‘Pásatelo bien todo el rato’. No hay que darle muchas vueltas. Si paro, sé que me va a costar arrancar”.