La carrera contra el tiempo para conservar los sonidos de México

La Fonoteca Nacional busca conservar la memoria sonora del país, que va desde radionovelas hasta discursos políticos

Especialistas de la Fonoteca realizan labores de limpieza de cintas de audio
Especialistas de la Fonoteca realizan labores de limpieza de cintas de audiosaúl ruiz

“Estoy en frente del hotel Continental, estoy situado frente a la estatua de Cuauhtémoc. Está llegando un helicóptero en este momento. Varios pisos del hotel Continental se derrumbaron, el edificio de la Reforma 185 está casi totalmente destruido…”

La voz angustiada que sale de los altavoces es la del mítico periodista mexicano Jacobo Zabludovsky. Está narrando lo que vio a su paso esa fatal mañana del 19 de septiembre de 1985, cuando un terremoto sacudió a la Ciudad de México; el temblor de 8.1 dejó hasta 26.000 muertos. Una ciudad en ruinas. La Fonoteca Nacional resguarda el audio de la crónica que el reportero hizo desde su automóvil, uno de los pocos que tenía instalado un teléfono en ese entonces. La voz de Zabludovsky estaba entrando en la historia.

La Fonoteca Nacional fue inaugurada el 10 de diciembre de 2008, pero el proyecto para crearla estaba desde tiempo atrás, cuando Lidia Camacho -hoy su directora general- estuvo al frente de Radio Educación, una estación del ministerio mexicano de cultura, Conaculta.

“Le presenté el proyecto a Sari Bermúdez en 2001, —entonces presidenta de Conaculta— para crear una institución dedicada a la conservación y preservación del patrimonio sonoro en nuestro país, identificando un aspecto fundamental, que había muy poco trabajo relacionado con el valor que tienen los acervos sonoros y audiovisuales”.

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Otro de los detonantes que Camacho percibió fue la posibilidad de perder archivos sonoros, tal como había pasado con algunos materiales audiovisuales en el incendio de la Cineteca Nacional en 1982; se habló de hasta 6.000 películas perdidas. “Había un desconocimiento absoluto en el ámbito de la preservación del patrimonio sonoro y audiovisual en nuestro país”.

Como gestora de Radio Educación, Camacho empezó a hacer el trabajo que nadie había hecho antes: conservar en condiciones adecuadas los contenidos de la estación. “Puse todos sus espacios en el siglo XXI, hubo una reconversión tecnológica absoluta”.

El principal reto y aliado de la Fonoteca es la convergencia digital. “Un aspecto que nunca hay que perder de vista es la obsolescencia tecnológica, se cree que con un almacenamiento digital es suficiente y vas creciendo en cuanto a terabytes, pero también hay que crear proyectos que te permitan migrar de lo digital a lo digital”.

En el archivo de esta institución se encuentran audios que datan de 1901, el que se cree es la primera grabación del Himno Nacional mexicano, interpretado por el barítono español Emilio de Gogorza. Otro de los primeros audios que tienen registrados data de 1909, es una carta-audio que el presidente mexicano Porfirio Díaz envío a Thomas Alva Edison agradeciéndole el invento del fonógrafo; Edison regaló a Díaz uno de los primeros aparatos. El audio lo encontraron en Austria, en la Phonogrammarchiv, la fonoteca más antigua del mundo.

Es imposible pensar en un patrimonio sonoro del país sin pensar en la XEW, “la voz de la América Latina desde México”,como rezaba su eslogan cuando inició transmisiones en 1930. “Yo sabía que íbamos a encontrar una mina de oro en el acervo de la W, muchas de las joyas que están hoy en día en nuestra fonoteca itinerante y en nuestro recinto provienen de ahí”.

Fachada de la Fonoteca en el barrio de Coyoacán
Fachada de la Fonoteca en el barrio de CoyoacánSAÚL RUIZ

Dentro del acervo de la W se encuentran varios anuncios que la gente mayor aún recuerda, como el del detergente Fab “siga los tres movimientos de Fab: moje, exprima y tienda”; el rompope Santa Clara “mmm, riquísima, así era y así es la crema de rompope Santa Clara, elaborada con ingredientes de primerísima calidad…”, y otros más. Están también las radionovelas transmitidas por la estación: Chucho el rotoEl derecho de nacer y otras tantas que después fueron hechas series de televisión.

Otra de las joyas que se encuentran en el archivo es el mensaje que el expresidente Lázaro Cárdenas— quien acogió a los exiliados de la Guerra Civil española— dirigió a los mexicanos en 18 de marzo de 1938 con motivo de la expropiación petrolera.

“Es preciso que todos los sectores de la nación se revistan de un franco optimismo y que cada uno de los ciudadanos, ya en sus trabajos agrícolas, industriales, comerciales, de transporte, etc., desarrollen a partir de este momento una mayor actividad para crear nuevos recursos que vengan a revelar cómo el espíritu de nuestro pueblo, es capaz de salvar la economía del país por el propio esfuerzo de sus ciudadanos”.

Camacho es consciente de que aún les faltan por encontrar más archivos significativos para México. “Tenemos que generar más investigación para ir buscando en otras fonotecas que han resguardado materiales de otros países e ir detectando si hay otros archivos como es el caso de la fonoteca de Berlín. Tiene una vocación no solo de preservar su patrimonio sonoro sino el patrimonio sonoro en general”.

Un gran proyecto que tiene la institución es el de crear un mapa sonoro de México. Lo empezaron cuando recién iniciaba el proyecto; se trataba de una maqueta interactiva en la que cada Estado mexicano tenía un sonido característico elegido por la Fonoteca. Hoy el mapa es nutrido por los usuarios y está disponible en la página web. “Aquí el interés es que nosotros no seamos quienes definan cuál es el paisaje sonoro del país, sino que sea un proyecto colaborativo y que entre todos los mexicanos demos cuenta de lo que suena nuestro país”.

La casa de Alvarado es el recinto en el que se encuentra la Fonoteca. En ese edifico pasó sus últimos días el poeta y ganador en 1990 del Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz. Antes de ser cedido a la Fonoteca, la casa albergaba todos los manuscritos y correspondencia del Nobel mexicano. El edificio, está ubicado en el número 383 de la calle Francisco Sosa en el barrio de Santa Catarina en Coyoacán, al sur de la ciudad.

A casi seis años de creación, la Fonoteca Nacional alberga más de 400.000 soportes, de los que han catalogado 391.000 archivos provenientes de 158 colecciones de instituciones públicas (47) —como Radio Educación y el Instituto Nacional de Bellas Artes— y privadas (111) —de personajes como el etnomusicólogo Thomas Standford o el escritor mexicano Juan José Arreola—, además de 73.000 horas de audio digitalizadas que, de escucharse ininterrumpidamente, equivalen a 8 años.

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