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“Lo importante es el virtuosismo que sale de las cosas perfectas”

La mexicana Elisa Carrillo, primera bailarina del Staatsballett de Berlín, comienza la temporada bajo la dirección de Nacho Duato

La mexicana Elisa Carrillo, primera bailarina del Staatsballett de Berlín.
La mexicana Elisa Carrillo, primera bailarina del Staatsballett de Berlín.

A Elisa Carrillo (Texcoco, 1981) le gusta contar historias a través su cuerpo. La primera bailarina del Staatsballett de Berlín comenzó su carrera a los seis años y a los 14 viajó a Europa para conocer el mundo del ballet profesional de más alto nivel. Y se quedó allí. Carrillo es la primera mexicana en ser protagoniza en una de las compañías más importantes de Europa y no pierde de vista que en la danza es más importante transmitir emociones que demostrar supremacía técnica. “Me encantan todas esas partes donde tienes que actuar y no nada más mostrar la dificultad técnica de los pasos, sino contar una historia con los pasos. Lo importante es el virtuosismo que sale de las cosas perfectas”, comenta en entrevista con EL PAÍS.

La primera bailarina del Staatsballett de Berlín ha hecho un paréntesis en sus actividades para participar este fin de semana en la gala internacional del Palacio de Bellas Artes de México. El recinto celebra 80 años con la presentación de una veintena de bailarines de las compañías de ballet más importantes del mundo, incluido el Bolshoi. Al lado de su pareja de baile y esposo Mikhail Kaniskin, Carrillo ha presentado ante el público mexicano coreografías de La Péri de Vladimir Malakhov y del Caravaggio de Mauro Bigonzetti. “Yo empecé en Bellas Artes y esto es muy significativo para mí”.

Solo por unos días ha interrumpido sus ensayos en el montaje de La Bella Durmiente que el coreógrafo español Nacho Duato prepara, y donde la mexicana interpretará a la princesa Aurora. “Me motiva trabajar con un coreógrafo tan importante”, reconoce la bailarina sobre el nuevo director de la compañía alemana, “que me digan correcciones en mi idioma es algo que me gusta”. El español llegó apenas el 21 de agosto a Berlín para relevar a Vladimir Malakhov al frente del Staatsballet, pero ya ha dejado una buena impresión entre los integrantes del ballet alemán.

La temporada que apenas comienza, explica la bailarina, es una de las más demandantes en su carrera que comenzó en la Compañía Nacional de Danza de México y se trasladó a la English National Ballet School, después al Ballet de Stuttgart y finalmente a la Ópera de Berlín. “Uno llega a una posición y tiene que trabajar mucho para siempre estar en la mejor forma para representar a la compañía”. En el Staatsballet la bailarina mexicana consiguió en 2009 el papel de Blancanieves e hizo un estreno que complació a la crítica alemana. El secreto está, asegura, en una implacable disciplina y un intenso trabajo que no termina ni en vacaciones.

Solo por unos días ha interrumpido sus ensayos en el montaje de La Bella Durmiente que el coreógrafo español Nacho Duato prepara

Como uno de los iconos del ballet de México que ha triunfado en el exterior, Carrillo promueve desde hace un par de años una beca, financiada por el Gobierno del Estado de México, para jóvenes talentos que desean hacer una carrera como la suya. “En México hay mucho talento, lo que pasa es que a veces sus padres no pueden apoyarlos económicamente o no tienen información y lo ven como algo muy lejano”, explica. La bailarina mexicana, por ejemplo, logró descubrir los ballets de Europa a través de becas y por el impulso que sus padres le dieron a su interés por la danza.

Los ojos de la bailarina brillan cuando habla de su presentación en México. La huella de su país está con ella aunque hayan pasado varios años sin que viva allí. El bailarín ruso Mikhail Kaniskin, pareja de Carrillo en el escenario y la vida, se ha contagiado del optimismo y admiración de la mexicana por su país. Kaniskin ha colaborado en la creación de una coreografía inspirada en la pintora Frida Kahlo y desde que conoció el Danzón No.2 de Arturo Márquez anhela montar una danza para la pieza. El ruso resume en una frase la emoción que la primera bailarina del Staatsballet al presentarse en Bellas Artes, el recinto cultural más importante de México, tiene: “La música mexicana llega al alma, se va a lo más profundo y se queda allí”.