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El universo de Antony & the Johnsons toma el Teatro Real

El compositor y vocalista norteamericano regresa a Madrid con 'Swanlights'

El vocalista de Antony & The Johnsons, Antony Hegarty. Ampliar foto
El vocalista de Antony & The Johnsons, Antony Hegarty.

Antony Hegarty (Chichester, Reino Unido, 1971) parece residir en un universo distinto al del resto de mortales. Habla con parsimonia, se toma su tiempo para ajustar su riquísimo lenguaje a sus ideas sobre el alma humana y la música, se detiene unos segundos antes de responder a cualquier pregunta. El compositor y solista está hoy en el madrileño Teatro Real —donde ya cantó la temporada pasada en Vida y muerte de Marina Abramovic, sobre la vida de la artista serbia— para presentar Swanlights, un espectáculo que recorre sus 20 años de carrera junto a su banda The Johnsons (del 18 al 21 de julio). Pero charla sobre lo divino y lo humano —revolución, ecología, patriarcado—, hasta tal punto que no aborda el aspecto musical hasta que uno de los periodistas presentes en la rueda de prensa le aborda sobre ello.

La nueva obra recoge una selección de temas de sus cuatro álbumes de estudio, Swanlights (2010), The crying light (2009),  y I am a bird now (2005) y Antony and The Johnsons (2000). Pero el artista británico afincado en Nueva York insiste en que Swanlights no es "una orquesta ampliando una obra pop: es una sinfonía". La propuesta está dividida en dos partes. En la primera, la performer Johanna Constantine, amiga de Hegarty desde la adolescencia, presenta la pieza coreográfica Ascensión. "Siempre hemos sido como las dos caras de lo mismo. En esta performance ella crea una coraza desde la que yo emerjo", explica el cantante. La segunda parte es el concierto propiamente dicho, una versión "refinada" de su folk.

 "La música pop suele asociarse con canciones de amor, pero yo busco en ella una forma de comunicación. En el pop se puede ir tan profundo como se quiera", defiende Hegarty, que, sin embargo, admite haber adptado sus obras para ajustarse a "la formalidad y la austeridad" del Teatro Real. El compositor viaja con su pianista y su director de orquesta, pero se hace acompañar de la formación de cada ciudad por la que pasa (Londres y Nueva York hasta ahora): "El proceso de montaje con los músicos suele ser muy rápido. Les pido que intenten tocar de manera distinta, dejándose llevar por la memoria, los fantasmas o un animal determinado".

Antony Hegarty charla sobre política, pop, ópera y cambio climático como si todo formara una unidad. "No creo que mi música sea nostálgica, un fantasma del pasado. Crear es soñar, esperar, abrirse. Eso es estar en el presente", explica el artista. Estar en el presente, que supone sumarse a la "evolución" hacia "otras formas de organización social", luchando contra el "sistema masculino de testosterona que gobierna el mundo desde hace 30.000 años" o recordando que "la vida humana no es más valiosa que la de otro ser animado o inanimado".

Un activismo político y espiritual que parece ocupar un espacio considerable en la cabeza del cantante: "No sé si soy optimista o pesimista. En cualquier caso, esos no son conceptos útiles porque no afectan al futuro. Lo importante es participar. Como artista, tengo la posibilidad de pensar de manera distinta. Y la responsabilidad de comunicarlo".