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OPINIÓN

Música y metafísica comulgan en Cuenca

La ciudad acoge en su festival de música a maestros como Ligeti, Bach, Mendelsshon, Beethoven o Tomas Luis de Victoria

El grupo Schola Antiqua interpretará el Oficio completo de Viernes Santo. Ampliar foto
El grupo Schola Antiqua interpretará el Oficio completo de Viernes Santo.

La 53ª Semana de Música Religiosa de Cuenca adquiere hoy, Viernes Santo, un especial significado. El equipo artístico que dirige Pilar Tomás ha propuesto un reto fundamental con la programación del Oficio completo de Viernes Santoa las horas prescritas por el ritual —con alguna licencia mínima—, con canto llano y polifonía de la catedral de Toledo y del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, elegidas en función del aniversario de la muerte de El Greco en los lugares en los que trabajó. El desafío ha comenzado pasada a medianoche con los Maitines y continuará hoy a lo largo del día a las 7.30 horas con Laudes y, posteriormente, a las 10.00, 12.00, 15.00, 17.00 (la Misa del Oficio de la tarde) y 19.30, cerrándose con las Completas a las 22.30.

Las diferentes etapas tienen lugar en la Catedral de Cuenca o bien en la Capilla del Espíritu Santo, que se encuentra al lado del claustro de la misma. Los protagonistas son el grupo Schola Antiqua, que dirige con esmero Juan Carlos Asensio, y The Tallis Scholars, del competente Peter Philipps. Además del canto gregoriano sonarán obras polifónicas de Cristóbal de Morales, Andrés de Torrentes, Martín de Villanueva, Francisco Guerrero, Tomás Luis de Victoria Alonso Lobo y Alonso de Tejeda, entre otros.

Es, digámoslo con un poco de sorna, nuestro Anillo musical. ¿Quién dijo que la música española no tenía metafísica? El aficionado y el curioso tienen la oportunidad insólita de darse un baño en lo mejor de nuestra historia musical, y además hasta de sentirse monjes por un día si siguen de forma escrupulosa el ritual.

Las vísperas del acontecimiento no han podido ser más adecuadas. El miércoles, la Orquesta del Siglo XVIII y la Cappella Amsterdam interpretaron una versión próxima, camarística, reflexiva y familiar de la Pasión según San Juan de Bach, un autor imprescindible en estos días. Ayer por la mañana la pianista venezolana Natalia Valentín dio un riguroso recital en la iglesia de Santa Cruz con un instrumento de 1859 reivindicando la obra de Charles-Valentin Alkan, y contrastándola con piezas de Mendelsshon, Beethoven, Chopin y el salmantino Martín Sánchez-Allú. De los primeros días del Festival han dejado especial huella el estreno de una obra de Klaus Lang con el Taller Atlántico Contemporáneo, el recital de violonchelo del donostiarra Iagoba Fanlo, con obras de Paus a Ligeti, en la Fundación Carlos Saura o la invitación a compartir la música de Juan Hidalgo de la mano de Marta Almajano. De lo que queda destaca el programa Rameau con María Bayo y Les Siecles, o la incursión en Pierluigi da Palestrina con el coro Odhecaton.

Pero por encima de la calidad y oportunidad de las músicas lo que brilla de forma única en Cuenca es la propia ciudad, con su original Semana Santa, su potente combinación de abstracción y naturaleza, y hasta su interesantísima oferta gastronómica con restaurantes tan sólidos como Raff de José Ignacio Herráiz o Ars Natura de Manolo de la Osa.

Cuenca es mucha Cuenca.