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Un viaje al Sur de la familia Cash

La hija del mito de la música ‘country’ publica su nuevo disco, ‘The river and the thread’, dedicado al espacio geográfico y mental donde se crió su padre

Rosanne Cash, durante un concierto en el festival Folk de Vancouver en 2011.
Rosanne Cash, durante un concierto en el festival Folk de Vancouver en 2011. Cordon Press

Con diferencia, la palabra que más repite durante la conversación es “conectar”. A decir verdad, Rosanne Cash no ha hecho otra cosa en los últimos años de su vida que ligarse al pasado de su familia y, especialmente, al de su padre, el icono de la música norteamericana Johnny Cash. Después del fallecimiento de este, la cantante buceó en sus recuerdos familiares en el disco Black Cadillac (2006) y, luego, grabó las canciones favoritas de su progenitor en The list (2009). Ahora, Cash, de 58 años, ha publicado The river and the thread con el objetivo de “conectar” con el Sur, aquel espacio geográfico y emocional de Estados Unidos, habitado por los valores religiosos, el conflicto existencial y las pasiones, donde se crió su padre y desarrolló su country imperecedero.

No es un disco que tenga que ver con Johnny. Trata sobre mí”,

dice la cantante

“Mi familia y yo viajamos muchas veces al Sur, especialmente a Memphis, donde nací. Conservo varios amigos allí”, cuenta la cantante en conversación telefónica desde Nueva York, ciudad en la que vive desde hace 23 años. “La génesis del álbum viene de una serie de viajes que hice después de que contactasen conmigo gente de la Universidad de Arkansas que querían restaurar la casa de la infancia de mi padre en Dyess. Pude conectar con ese ambiente, conocer mucha gente. Me impactaron las personas y los lugares”, explica.

Sin embargo, Cash, que se reconoce una “persona muy ocupada” después de tardar cinco años en sacar un nuevo álbum, no quiere que se vea este trabajo como otra búsqueda del fantasma del hombre de negro. “No es un disco que tenga que ver con mi padre. Trata sobre mí, incluso sobre mis hijos y sobre la historia que quiero que conozcan y aprecien”, dice. “El título se refiere al río Misisipi y también utilizamos la metáfora del hilo como una especie de unión al lugar. Es muy bonito y literario”, asegura.

Formado por 11 canciones, que se desarrollan como si de un fantástico relato folk del viejo Sur se tratase, abundante en historias anónimas de la guerra civil, los campos de algodón, los pueblos de carretera o las tardes en el Gran Río, The river and the thread ha sido compuesto junto a su marido, John Leventhal, que trabaja con ella desde hace años y en este disco ejerce además de productor y guitarrista. “Nunca había escrito tantas canciones en tercera persona, pero fue por toda la gente e historias que conocí. Todas reales y muy interesantes”, apunta. “Eso no quita para que no hable de mis sentimientos. Mi marido John me dijo muchas veces mientras componía: ‘Mira a través de ti. Observa a la gente para verte a ti misma’. Y eso hice”, cuenta.

Los comienzos no fueron fáciles. Fueron mis peores días

Cash se rodea de lujo. Los amigos que colaboran en este disco son algunos de los mejores puntales del country contemporáneo. Rodney Crowell, Allison Moorer, John Paul White, John Prine, Tony Joe White y su “hermano mayor” Kris Kristofferson. Pero el verdadero atractivo de The river and the thread reside en la personalidad de su creadora, que impone un estilo elegante y crudo a partes iguales en cada corte del disco, erigiéndose de forma definitiva como una de las grandes voces actuales del género, pese al enorme peso de su apellido. “Los comienzos no fueron fáciles. Fueron mis peores días. Estaba muy nerviosa y con miedo en mis primeros conciertos”, recuerda. Esos días ya han quedado atrás. Ahora, Cash es un valor seguro que confía en su instinto, aunque antes de terminar la entrevista confiesa que, cuando se interesó por la música como adolescente, no prestaba atención al trabajo de su padre. “Mi principal influencia fueron los Beatles”, ríe. “Crecí en los sesenta y los setenta en California y lo que me llamaba era la música rock y el pop. Me encantaban también lo que hacían Buffalo Springfield y Joni Mitchell. A medida que fui creciendo me preocupé mucho más en conocer la música de raíces de la que hablaba mi padre”.