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En Brasil, el escenario es de las mujeres

La música popular brasileña se renueva impulsada por una generación que ronda los 30 años, comparte estilo musical y tiene una fuerte presencia en Internet

La cantante Mariana Aydar.
La cantante Mariana Aydar.

El país de la samba ya tuvo en primera línea a voces femeninas legendarias, como Rita Lee, Maria Bethânia, Gal Costa, Clara Nunes y la fallecida Elis Regina, que surgieron en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta. Esas mujeres emblemáticas forman ahora una histórica vieja guardia en un país que comienza a prestar la atención a nuevas voces femeninas de una generación de cantantes con nombres hippies y actitud moderna.

“Brasil tiene una tradición de tener compositores hombres y cantantes mujeres. Siempre ha sido así”, dice el crítico de música y periodista Lauro Lisboa Garcia. “No sé por qué. Es inexplicable”, comenta, sin encontrar un motivo. ¿Será que la figura femenina tiene más oportunidades de atraer la luz de los focos? “No puedo afirmar eso”, dice.

Teorías a la parte, vamos a por ellas.  La paulistana Céu - si dependiera solo del nombre, podría fácilmente estar en el line up de Woodstock-, de 33 años, crea su repertorio a partir de una mezcla de MPB (Música Popular Brasileira), samba, hip hop, jazz y afrobeat . Tal vez por eso afirma que no se etiqueta como una cantante solo de MPB, un título que considera limitado. Con cinco discos grabados, en 2005 apareció en la lista de revelaciones de la revista francesa Les Inrocks y se ha llevado a casa cuatro premios Grammy.

Prestando un poco de atención, el sonido de Céu recuerda al de otra paulistana de la misma edad, Mariana Aydar. Con más influencia de la samba y de la MPB, Aydar tiene cuatro discos en el currículo y su brasilidade aparece bien clara. No solo en la música, sino también en el discurso. “Musicalmente creo que estamos acostumbrados a la diversidad y al ritmo intrínsecos a nuestra música” , dice. “La suavidad, el swing... Aquí todo el mundo hace percusión com alguna cosa, la mesa, el tamborín, el plato”, cuenta.

Céu está en la lista de los brasileños favoritos de Mariana Aydar. “Me gusta mucho Céu, Karina Buhr, Lucas Santtana, ¡mucha gente!” , dice, refiriéndose, además de a la paulistana, al cantante y productor bahiano Lucas Santtana y a Karina Buhr, otra bahiana de 39 años. Esa última tiene un sonido un poco diferente, que mezcla el rock con el brega, un género de estética hortera en boga en Brasil los últimos años.

Esto tal vez haya inspirado a Buhr -que además de cantante es actriz e ilustradora- partituras un poco más originales que las producidas por otras jóvenes nacidas en la región sudeste del país. Su hit Não me Ame Tanto se pega como el chicle y hace mover los hombros sin querer. “Karina Buhr es una buena compositora, tiene músicas expresivas, y cuando sube al escenario es una rock star”, describe Garcia.

Aún en Recife, la figura de Clarice Falcão, de 24 años, puede ocasionar problemas a quien no le guste. Actualmente está en el cine (con la película No tengo la más remota idea de lo que estoy haciendo con mi vida), en decenas de virales en Internet como integrante del grupo de comedia Porta dos Fundos, en series de televisión y en los escenarios promocionando su primer disco, Monomania, lanzado en abril de 2013. Lo difícil es no verla.

Falcão comenzó a darse a conocer en Internet, interpretando papeles en algunos sketches y, en poco tiempo, estaba haciendo la publicidad de una de las mayores cadenas de supermercados de Brasil. Cantaba una música publicitaria, pero sin perder una de sus características: voz dulce y tono meloso.

Atributos muy parecidos a los de Mallu Magalhães, 21 años, paulistana, que se volvió conocida después de difundir su música, casi toda en inglés, a través de MySpace a los 15 años. Dueña de una voz ronca, que comenzó a afinarse en los últimos años, Magalhães tiene tres discos grabados. El último, Highly Sensitive, lanzado en EE UU en octubre de 2013, recibió buenas críticas del New York Times, que la calificó de “seductora” y aseguró que su trabajo tiene “sensibilidad propia” y es “cautivador”. “Suena como si estuviera cantando solo para sí misma, o para un amigo”, decía el texto del crítico Jon Pareles.

Magalhães se ha desarrollado en últimos años, tal vez por influencia del marido, el músico Marcelo Camello (vocalista de la extinta banda Los Hermanos y hoy solista), con quien se mudó a Lisboa a finales de 2013 para “explorar un poco más el público fuera de Brasil”.

Fue también en el exterior que Tulipa Ruiz (nombre de una flor), nacida en Santos (litoral de São Paulo) pero criada en Minas Gerais, se encontró con uno de sus mayores ídolos, el vocalista de la extinta banda norteamericana Talking Heads, David Byrne, que asistió a un show suyo en Nueva York en agosto de 2013. “Supimos que a él le gustaba nuestro sonido y lo invitamos a asistir”, cuenta la cantante de 34 años, con una voz un poco más grave que la de otras jóvenes de su generación.

“Tulipa es afinadísima y tiene personalidad”, dice Garcia. “Todo lo que canta queda bien”, cuenta sobre la cantante, que afirma tener a Meredith Monk como su mayor inspiración. En realidad, la música de Tulipa no tiene ningún parecido con la excentricidad de Monk. Son buenas letras, interpretadas por una voz afinada y original. Pero sin ninguna semejanza a la intérprete norteamericana.

Aún en el campo de las voces frescas interpretadas por nombres hippies, la paulistana Tiê (nombre de un pájaro), de 33 años, tiene en la voz características parecidas a las de Tulipa y Clarice Falcão. Las melodías azucaradas, de autoría propia, acompañadas de guitarra y piano, llenan sus dos álbumes, Sweet Jardim y A Coruja e o Corção. Ah, sí. Tiê ha grabado una canción de Tulipa - Só sé Dançar con Você - e hizo una participación especial en su álbum Efêmera, de 2010.

En la sangre

La generación millenium de cantantes brasileñas tiene mucho en común. Internet como puerta de entrada para la mayoría de ellas, por ejemplo. Pero no todo son ventajas. “Internet es un arma de doble filo”, dice Aydar. “Su trabajo está en la Red, pero todos lo están, lo que aumenta la oferta. Las personas no tienen ni cinco minutos para escuchar una canción entera. Hacen clic en el próximo vídeo. Aún así, ¡es maravilloso!”.

Otro punto en común de la mayoría de estas cantantes es la sangre. Bien mirado, casi todas proceden de familias de artistas. Céu es hija de un maestro; Mallu es hija de músico, así como Tulipa y Mariana Aydar, cuya madre es una productora del sector musical. Clarice Falcão es hija de padre cineasta y madre escritora. ¿Otra coincidencia? Esas jóvenes suenan poco en las radios brasileñas. No por una cuestión de calidad, sino simplemente por el miedo a lo nuevo, según Garcia. “Nadie quiere arriesgarse a poner una música difícil para un público que no está interesado”, concluye.