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Kechiche salda cuentas

El cineasta arremete en cinco folios contra el redactor jefe de cultura de 'Le monde' y contra la coprotagonista de su película, Léa Seydoux

Kechiche, entre Seydoux y Exarchopoulos, con la Palma de Oro.
Kechiche, entre Seydoux y Exarchopoulos, con la Palma de Oro.

Rara vez una película tan unánimemente aplaudida por la crítica ha sido rodeada por tanta polémica. Cuando La vida de Adèle se estrena hoy en España y en Francia sigue triunfando en las salas, su director, Abdellatif Kechiche, ajusta cuentas en una carta abierta publicada en el diario digital Rue89. A lo largo de cinco largos folios, responde una a una a las críticas formuladas en su contra desde la presentación misma de Cannes, donde la película recibió una merecida Palma que asegura. Denuncia “una campaña de prensa” de “una carga tan violenta” que, de no ser por el premio de la pasada primavera, “sería hoy un cineasta destruido”. El cineasta también carga contra su actriz, Léa Seydoux, a la que amenaza con llevar ante los tribunales.

“La señorita Seydoux, quien después de haberme dado las gracias mil veces en público y en privado y haber llorado en mis brazos en Cannes por haberle dado un papel tan noble, haberla sublimado y haberle enseñado tanto sobre arte dramático, contra toda espera y toda coherencia personal, ha cambiado radicalmente de actitud hacia mí, asumiendo el riesgo de destruir, unas semanas y días antes de su salida, una película ya fragilizada”, explica respecto a la joven actriz, que ha explicado que no volverá a rodar con él.

“¿Cómo explicar esas fórmulas y esos gestos llenos de indirectas que Léa Seydoux ha utilizado desde el reinicio del curso (…), hablando del rodaje como de un horror y que da a entender que yo sería una suerte de sádico y de pervertido manipulador (…)?”, señala. “Podemos imaginar que es para pulir esa imagen de estrella ‘rebelde’ y misteriosa que pretende mantener”, apunta, y llega a acusar a la actriz de haber robado todo el protagonismo de la película. “Tendrá que explicarse ante la justicia”, zanja.

Pero el grueso de la carta está dedicada al diario Le Monde, y en particular a su jefe de cultura, Aureliano Tonet, quien publicó un retrato del cineasta coincidiendo con la apertura del festival de Cannes. En este intercalaba una cita del productor Jean-François Petit, quien había trabajado 13 años antes con Kechiche -en la que explica que fue complicado trabajar con él y que da a entender que el cineasta criticaba el cine americano-, que no gustó al mencionado. Sobre todo, unos días después, el mismo diario se hacía eco del comunicado del sindicato CGT que denunciaba unas durísimas condiciones de rodaje para los técnicos.

Le Monde, bajo la batuta de Aureliano Tonet, único responsable a mi conocimiento de las “páginas” dedicadas a la cobertura del Festival de Cannes, ha sido el primero en retomar esta violenta carga sindical y darle acto de fe sin molestarse en investigar y contrastar. Un juicio sumario”, recalca, a la vez que niega las acusaciones. “¿Que haya osado reclamar un reloj o un jersey como accesorio, filmar un plato de ostras o pedido a un colaborador y también amigo destruir un muro en pleno rodaje provoca tan reacción mediática?”.

Kechiche atribuye la supuesta enemistad de Tonet al hecho de que le vetara la entrada a la sala de montaje cuando el periodista preparaba su artículo. Más adelante en la larga carta va más allá y recuerda que el crítico fue redactor jefe de la revista gratuita de la red de la productora y distribuidora MK2. Su fundador, Martin Karmitz, fue productor de la penúltima película de Kechiche, La venus negra, y sus relaciones son desde entonces malas.

“¿Acaso el papel de un periodista de prensa escrita es el de compadecer ciegamente con el “sufrimiento” expresado? ¿Es el de manipular la opinión? ¿No se trata más bien de ayudar a ver y a entender? ¿No se trata de verificar “la información”, escribe respecto a Tonet. “Lo que ha escrito y publicado en contra mía habría destruido para siempre mi carrera de cineasta si mi película no hubiera ganado en Cannes”.