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‘La financiación de la Guerra Civil española’, de Sánchez Asiaín, gana el Premio Nacional de Historia

El libro culmina 20 años de estudios sobre las finanzas de la conflicto bélico y la guerra monetaria

José Ángel Sánchez-Asiaín.
José Ángel Sánchez-Asiaín. efe

El economista y catedrático de Hacienda Pública José Ángel Sánchez Asiaín (Baracaldo, Vizcaya, 1929) recibió ayer el Premio Nacional de Historia de España por su obra La financiación de la Guerra Civil española(Crítica). El jurado decidió concederle el galardón “por tratarse de una sólida obra de investigación, bien estructurada, que abre nuevas líneas de estudio, aportando documentación inédita y que es producto de muchos años de trabajo”.

El libro, resultado de 20 años de estudios, es un espléndido relato en el que se detiene en los aspectos más importantes de las finanzas de ambos bandos en ese periodo, con capítulos que podrían ser libros independientes por sí mismos, como el que dedica al financiero balear Juan March. La obra ofrece una amplia y detallada visión de conjunto, que abarca desde los inicios del conflicto, la preparación de la sublevación y las primeras ayudas financieras y sus protagonistas hasta las finanzas de las dos zonas.

La obra, galardonada con 20.000 euros, examina también la preparación del exilio y su desarrollo desde el punto de vista financiero, y presta atención especial a los ajustes que hubo que hacer en la posguerra en el sistema financiero, así como a la unificación monetaria con la Ley de Desbloqueo.

José Ángel Sánchez Asiaín, que es también doctor en Economía y miembro de diversas academias (Historia, Bellas Artes, Ciencias Morales y Ciencias Económico-Financieras) y organizaciones internacionales, fue presidente del antiguo Banco Bilbao, en cuyo servicio de estudios entró en 1954. Como máximo responsable de la entidad vasca, fue el impulsor del proceso de fusiones en el sistema financiero español al lanzar, en noviembre de 1987, una opa sobre Banesto, la primera que popularizó este término hasta el punto de que ahora está admitido por la Real Academia de la Lengua.

La opa de Banesto, que se encastilló liderado por un joven abogado del Estado llamado Mario Conde, fracasó, y Sánchez Asiaín se vio abocado a fusionarse con el Vizcaya, el vecino banco rival cuyo domicilio estaba en la misma Gran Vía de Bilbao. Aquella fusión dio lugar al BBV y supuso una batalla campal entre bilbaos y vizcayas, que ganaron los primeros. Luego ya vendrían otras integraciones de la gran banca, incluida la del BBV con Argentaria en 1999, que también acabó en enfrentamiento entre las dos culturas que se habían aliado y acusaciones a los antiguos consejeros del BBV de tener pólizas en paraísos fiscales. Pero eso es otra historia que Sánchez-Asiaín sufrió como presidente de honor de la entidad.

Cuando se produjo el primero de esos dos conflictos, Sánchez-Asiaín, que compartió presidencia dos años con Pedro Toledo (presidente del Vizcaya), decidió hacer mutis y dejar el camino allanado para que ocupara el cargo Emilio Ybarra. Desde entonces, se ha dedicado al estudio, la investigación y la promoción de la I+D+i en la empresa desde la presidencia de la Fundación Cotec, además de otras funciones filantrópicas, como la lucha contra la drogadicción.

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