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Una vajilla de altos vuelos

El español Eugeni Quitllet diseña para Air France un juego de ingeniosos utensilios con un 30% menos de plástico

Vajilla aérea de plástico diseñada por Eugeni Quitllet. Ampliar foto
Vajilla aérea de plástico diseñada por Eugeni Quitllet.

Un verano de hace 20 años, el entonces estudiante de diseño Eugeni Quitllet (Ibiza, 1972) interrumpió la siesta del, por aquella época, diseñador estrella del panorama mundial: Philippe Starck. Se había enterado de que el gurú francés pasaba las vacaciones en Formentera y se fue a la isla a buscarlo. Lo encontró debajo de un pino. Casi desnudo, roncando. Y lo despertó. Lo fascinante de esta historia es que congeniaron. Starck terminó llamándolo desde París y Quitllet se mudó a esa ciudad en 2001. Seis años después, Starck le propuso firmar de manera conjunta para grandes marcas internacionales:Flos, Magis, Puma, Kartell. El diseño a cuatro manos había durado algo más que un lustro, pero la firma conjunta terminó por decidir a Quitllet a probar suerte en solitario. Así, tras una década en la capital francesa, el diseñador ibicenco eligió Barcelona para establecer su nuevo despacho. Y allí, Eugeni Quitllet no solo mantuvo muchos de los clientes con los que había trabajado durante años, comenzó también a ganar nuevos. Ha sucedido algo parecido a lo que ocurrió hace poco más de una década con otra diseñadora española de fama mundial: Patricia Urquiola. Ni Quitllet ni Urquiola han tenido prisa a la hora de ocupar el primer plano. Pero cuando lo han hecho, han pasado de la retaguardia a la vanguardia. Sin temporada en el batallón. Ahora los dos se manejan por el mundo.

El último diseño del proyectista balear habla de ese mundo. También de lo mucho que ha aprendido tras una década con Starck. “Ven a cenar a Air France”. Con ese lema presentó el diseño de una nueva vajilla a los directivos de la aerolínea francesa. Los platos y los cubiertos de plástico no solo son estilosos, ergonómicos apilables y lúdicos (los cubiertos infantiles se convierten en avión tras ser utilizados), poseen además argumentos de peso. O de ligereza. Con el 30% menos de plástico (en parte reciclado) y los 14 millones de bandejas de comidas y cenas que la empresa utiliza cada año, la aerolínea ha calculado que su nueva vajilla le supondrá un ahorro en emisiones de CO2 equivalente al que producen 2.565 viajes de ida y vuelta entre París y Nueva York.

La vajilla de plástico de Quitllet incluye un modelo transformable en juguete.
La vajilla de plástico de Quitllet incluye un modelo transformable en juguete.

“La sostenibilidad rige el rediseño de Air France”, explica Quitlllet. Esa es la premisa básica, pero su diseño “busca aportar más, busca alcanzar con plástico el espíritu de la porcelana”, dice. El resto, la flexibiliad, la línea sinuosa, la reverencia por el plástico y la imaginación son marca de la casa. Hace tiempo que el ibicenco despegó como diseñador en Francia. Ahora, trabajando en terreno internacional, ha logrado un diseño para altos vuelos.