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OBITUARIO

Oscar Castro Neves, embajador de la ‘bossa nova’

El compositor, arreglista y guitarrista brasileño, colaborador de Sérgio Mendes, trabajó con Stevie Wonder, Michael Jackson, Harry Belafonte o Ella Fitzgerald

El músico brasileño Oscar Castro Mendes.
El músico brasileño Oscar Castro Mendes. GETTY

El compositor, arreglista y guitarrista carioca Oscar Castro Neves, que contribuyó a la difusión de la música de Brasil en Estados Unidos, falleció el pasado 27 de septiembbre a los 73 años, en su casa de Los Ángeles, California, a consecuencia de un cáncer. Con 16 años compuso su primera canción: Chora tua tristeza. Nada más tener la armonía en la guitarra —la melodía se le había ocurrido durante un viaje en autobús— llamó a su amigo Luvercy Fiorini para que le pusiera letra. La cantante Alaíde Costa la grabaría con arreglo de cuerda en 1959. Después iban a llegar canciones, también con textos del arquitecto Fiorini, como Onde está você y Morrer de amor, grabada por Sarah Vaughan con el título de I live to love you: aportaciones de Oscar Castro Neves al repertorio ya universal de la bossa nova.

Nació trillizo, el 15 de mayo de 1940, en Río de Janeiro. Con tres de sus hermanos formó el conjunto Irmãos Castro Neves: el mayor, Mário, tocaba el piano, Iko el bajo y Léo la batería. El menor, Pedro Paulo, que vive en París, llegó a grabar como cantante un disco con Michel Legrand. Oscar Castro Neves contaba que, siendo él aún menor de edad, cuando la policía irrumpía en el Little Club de Copacabana, para evitarle problemas, el pianista del local le cedía rápidamente su lugar hasta que volvía la calma y podía regresar a su mesa. Y, cómo, con 17 años, salía de casa de Antonio Carlos Jobim loco por los acordes que acababa de escucharle tocar.

Tras el histórico concierto de presentación de la bossa nova en el Carnegie Hall de Nueva York, en 1962, se quedó seis meses en Estados Unidos y, al frente de su conjunto, compartió una gira con el quinteto de Dizzy Gillespie y el cuarteto de Stan Getz. Volvió en 1968 para instalarse definitivamente en Los Ángeles. Allí formaría parte del popular Brasil 66’ de Sérgio Mendes —ejerció como director musical del grupo entre 1971 y 1981— trabajando con Stevie Wonder, Michael Jackson, Barbra Streisand, Harry Belafonte o Ella Fitzgerald. Se ganó un comentario elogioso del crítico de jazz Leonard Feather a propósito de la cristalina belleza de sus arreglos y la delicadeza poco común con que los interpretaba.

Aportó sus conocimientos a discos del saxofonista Joe Henderson —Double rainbow (1994)— y del chelista Yo-Yo Ma —el premiado Soul of the tango: the music of Astor Piazzolla (1999)— además de coproducir para el belga Toots Thielemans The Brasil Project (1992/93) con Chico Buarque, Gilberto Gil, Milton Nascimento, Caetano Veloso o Ivan Lins. En 1986, Living Music, sello del saxofonista Paul Winter —a cuyo Consort pertenecía—, publicó su primer LP en solitario, Oscar!, que se grabó en la catedral gótica de Saint John Divine, de Nueva York, y en el que mezcló una canción infantil y un aria de Bach llevada con delicadeza hacia el terreno de la samba. También bajo su nombre se editaron Brazilian scandals, Maracujá, More than yesterday, Tropical heart —todos ellos en una discográfica japonesa—, Playful heart, All one y, en 2012, Live at Blue Note Tokyo.

Trabajó para el cine en la dirección musical de Blame it on Rio (Lío en Río), de Stanley Donnen, con Michael Caine y Demi Moore, y la de Gabriela, clavo y canela, de Bruno Barreto, con Marcello Mastroianni y Sonia Braga. También son suyas orquestaciones para películas como Mr. Wonderful (Un marido para mi mujer), de Anthony Minghella. Los músicos que le están recordando con cariño estos días en las redes sociales coinciden en que era una persona especialmente afectuosa.