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Fallece a los 91 años la actriz Esther Williams, la sirena de Hollywood

La intérprete protagonizó películas como 'Escuela de sirenas' y 'Juego de pasiones'

Fue nadadora profesional

Esther Williams, en un momento del rodaje de 'Pagan Love Song' (1950). Ver fotogalería
Esther Williams, en un momento del rodaje de 'Pagan Love Song' (1950). AP

Antes que Gemma Mengual, estuvo Esther Williams. Antes de que la natación sincronizada española triunfara y se convirtiera en un deporte popular, muchísimas niñas de diferentes generaciones quisieron ser sirenas de la piscina como Esther Williams, una de las grandes estrellas de la época dorada de Metro-Godwyn-Mayer. Como dijo Fanny Brice, una cómica de la época, sobre Williams: “Mojada es una estrella, seca no es nada”. La intérprete aseguraba que no se refería a ella, sino a otra actriz... aunque se non è vero, è ben trovato.

Esta madrugada, la actriz falleció durmiendo plácidamente a los 91 años en su casa en Beverly Hills, según anunció su representante. Terenci Moix la definió certeramente: “En el recuerdo, Esther personifica como nadie la entrañable imagen de sueños que mezclaban la ingenuidad y el kitsch a partes iguales. Su cabeza asomando entre lotos y nenúfares, sus bañadores de lamé, su eterna sonrisa inalterable aun debajo del agua, se convirtieron en el anuncio viviente de una felicidad que solo se realizaba en los cines de barrio”.

Esther Jane Williams nació el 8 de agosto de 1921 en Los Ángeles. Estrella de la natación sincronizada, la suspensión de los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1940 por la Segunda Guerra Mundial truncó su carrera deportiva. “Para cuando volvieron los Juegos, yo ya era una de las diez estrellas más taquilleras de Hollywood”, contaba para explicar su renuncia a la natación competitiva. La leyenda asegura que la descubrieron cuando trabajaba de dependienta en unos grandes almacenes... En realidad, tras participar en diversos espectáculos acuáticos empezó como modelo y allí fue de donde saltó al cine. “Me habían hecho unas primeras pruebas que gustaron al señor Mayer. Me llamó un día para verme actuar. Me dijo que me daría la réplica un actor de la casa. Yo pensé que sería cualquier principiante. ¡No puede imaginarse cómo me sentí cuando me recibió Clark Gable, con aquella sonrisa ancha y luminosa! Era mi actor preferido”. Su primer trabajo fue en Andy Hardy’s double life (1942), la saga taquillera que protagonizaba Mickey Rooney. “En MGM tenían un sistema basado en la búsqueda del talento dondequiera se encontrase. Sabían descubrirlo y colocarlo en el sitio adecuado. Cuando quisieron hacer el mejor Tarzán de la historia descubrieron a Johnny Weissmüller. Si querían rodar películas acuáticas me descubrían a mí. ¿Cómo sabían que yo aspiraba a hacerlas? ¡Misterio! Lo bueno es que coincidimos en el mismo deseo la MGM y yo”. Así llegaron sus 26 películas acuáticas, títulos míticos como Escuela de sirenas, Juego de pasiones, Ziegfeld Follies, La hija de Neptuno, Fiesta brava o Take me out to the ball game —dirigida por uno de los más grandes del musical, el coreógrafo y cineasta Busby Berkeley— en los que había música, romance, comedia y epatantes coreografías con agua de por medio. Era la legendaria sirena americana. Su imagen en traje de baño fue una de las favoritas de los soldados estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial. Entre sus grandes apariciones está La primera sirena (1952), una de las maravillosas y más caras extravagancias de Hollywood. “Yo sentía que el agua era mi elemento natural”, escribió en su autobiografía.

Con el declinar de los musicales, Williams se pasó a los dramas, con títulos como Sombras de la noche , Momento inesperado y El gran espectáculo. En 1963 rueda La fuente mágica, en España y bajo la dirección del entonces su tercer marido, el actor Fernando Lamas. “Mi retiro coincidió con el final de una época. Con el auge de la televisión todo cambió demasiado. También la mentalidad de los productores. Yo tuve que mantenerme en mis trece, a fin de preservar mi dignidad estelar. Me dije: ‘Si ellos no quieren hacer mi género, yo no quiero hacer los de ellos’. Antes hacíamos cine. De pronto nos volvimos empleados y eso no me gustó”. Y casada con Lamas, de quien enviudó en 1981, se retiró de la pantalla.

Williams se movía en silla de ruedas desde hace años por una caída, pero se bañaba en su piscina de agua calentada con energía solar, según contaba su último marido, Edward Bell. Hasta el último día disfrutó de su novio preferido, “el agua”.

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