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Fandiño, corneado en el muslo derecho al entrar a matar

El torero, cogido por su primer toro de la corrida de la Prensa. Su pronóstico es de gravedad

Iván Fandiño, cogido por su primero en la corrida de la Prensa, celebrada esta tarde en Las Ventas. Ver fotogalería
Iván Fandiño, cogido por su primero en la corrida de la Prensa, celebrada esta tarde en Las Ventas.

El diestro vizcaíno Iván Fandiño sufrió una cornada grave en el muslo derecho al entrar a matar a su primer toro en la corrida de la Prensa este martes en Las Ventas. El torero de Orduña (Bizkaia, 1980) fue cogido al entrar a matar por segunda vez al astado, al tirarse entregado, momento en el que el animal le propinó una cornada seca en el muslo. Pese a ello, la faena mereció una oreja que recibió su cuadrilla.

Según el parte de la enfermería, Fandiño sufría una cornada de pronóstico grave "en el tercio medio, cara interna del muslo derecho, con una trayectoria ascendente de 25 centímetros" que le dañó el cuádriceps, el fémur y varios vasos femorales, además de una "contusión en región dorsal" por la caída. 

El apoderado de Fandiño no se extrañó del percance, ya que, aseguró, su pupilo tenía intención de "ir a por todas" en la corrida. "Iván me dijo que iba a salir por una puerta o por la otra", por la grande o por la de la enfermería, aseguró el apoderado. De hecho, el diestro había estado muy bien con el toro en una faena de entrega y mucha seguridad ante un astado que se movió, pero un punto descompuesto y con la cara suelta, y al que acabó cortando una oreja.

Por su parte, El Cid abandonó la plaza "satisfecho" otra tarde más, pues a pesar de no haber podido cortar orejas, "he vuelto a sentir el calor de Madrid" y eso, "llena mucho interiormente". "La corrida de toros no ha ayudado nada para los toreros, siempre descolgando mucho las caras, y creo que todos hemos estado a la altura, y yo, en particular, me he encontrado muy a gusto sobre todo con mi segundo toro, con el que he hecho un gran esfuerzo", manifestó.

Por su parte, Daniel Luque, se marchaba nuevamente disgustado por "lo poco que me ayudan los toros en Madrid". "Uno viene con la ilusión de que salga un toro que regale veinte embestidas francas para cuajarlo, y yo ya llevo cuatro que no me han posibilitado nada más que estar ahí, en la lucha, pero poco más. Me queda otra tarde, espero que sea la buena", finalizó Luque.