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Will. I. Am ‘#willpower’

El nuevo disco del líder de Black Eyed Peas es la sublimación del pop entendido como producto capitalista

Will. I. Am ‘#willpower’

Tenía que pasar. Era inevitable. A algún insensato se le tenía que ocurrir aquello de ponerle un hashtag (almohadilla, para los nacidos antes de 1990) al título de su disco. Y bueno, cuando descubres que ha sido Will.i.am, te sientes igual de sorprendido que el día en que entraste en una barbería y saliste con menos cabello, o cuando fuiste a Rusia y resultó que la gente ahí hablaba ruso.

De cualquier modo, y por muy irritante que pueda resultar, es hasta normal que el tipo presente su disco del mismo modo que se presentan los tuits patrocinados, porque esto no es un álbum de música, es un ubicuo producto tardocapitalsta cuyo mayor mérito es hacernos añorar los vientos de libertad que soplaban en la Rumanía de Ceaucescu. De hecho, es tan producto que cuando lo escuchas en Spotify y cortan para poner anuncios, debes maximizar la ventana para comprobar que aquello de que ofrecen dos por uno no es un tema en el que colabora Madonna comentando el sistema de adopciones en el África subsahariana, sino un verdadero interludio comercial. Y bueno, este disco es un verdadero interludio comercial: lo último que va a escuchar la humanidad antes del apocalipsis

 Ahí va y suena ya el segundo tema del disco, sin anestesia. Como Will es un rebelde y no respeta las normas establecidas, lo ha titulado Hello (poner el saludo primero hubiese tan ayer). No te gusta admitirlo, pero durante toda la canción no piensas más que en En el planeta de los simios, en La guerra de los mundos, en Sonrisas y lágrimas. En fin ,en pelis de catástrofes.

Género: Pop

Título: #willpower

Sello : Universal

Año: 2013

Puntuación: Cero

 En el cuarto tema, Scream and shout, aparece de forma estelar otra mente privilegiada del pop actual, Britney Spears. El Club Bilderberg está detrás de esto, seguro. Y sin saber como ni por qué, ya vas por el sexto tema. Según tu neurólogo, has conseguido pasar la colaboración de Chris Brown con solo un par de pequeñas cicatrices en el lado derecho del cerebro. Empiezas a pensar que si Microsoft fabricara autotune, este se colgaría cada media hora y el amigo Will, que tiene poca paciencia, porque, como nos recuerda todo el rato en este disco, quiere vivir la vida, vivir, soñar, vivir el sueño, salir por la noche, bailar, vivir, lo daría por imposible y se abandonaría a la tarantella digital (spoiler: casi lo hace al final del disco, el tío). En fin, que este vasto arco temático nos hace suponer que reiniciar el ordenador no está entre sus prioridades.

 El disco, por si fuera poco, es largo y cuenta con las colaboraciones de todo un quién es quién del planeta celebridad actual. Por aquí desfilan Miley Cyrus, Justin Bieber y Nicole Scherzinger. Michelle Obama, Kim-Il-Sung y los tronistas de Mujeres y Hombres y Viceversa no pudieron participar, por problemas de agenda, ella, deberes nucleares, él, y los últimos, porque no acertaron a encajar el busto en el recuadro del fotomatón cuando fueron a sacarse la foto del pasaporte. Ya ven, que aquí colaboran todas las portadas de Cuore menos la Duquesa de Alba, que parece demasiado mayor para aparecer en un vídeo patrocinando una marca de bebidas mientras teclea algo cachondo en el móvil de una marca molona, se sube a un coche algo más pequeño que el logo de la casa que lo fabrica y se pone un vestido del revés para que se pueda ver claramente la etiqueta de la firma fabricante.

Y con la tontería (o sea, con las daviguettadas que han acometido los 15 productores del disco) te vas a acabar el disco entero, como un campéon, y mira que pensabas que solo harías ha eso el día en que te capturara el Vietcong. Mierda. Y agora llegó Miley, que viene con guitarrista acústica y silbidos, y aún no sabes qué demonios hacer para salir de este aprieto. ¿Qué haría Tom Cruise? Saltaría desde algún edificio bien alto. Vives en un Principal. Mal. ¿Y Rajoy? Mandaría un mensaje desde una pantalla de plasma. Demonios, no tienes tele. Entonces, cuando suena otra vez ese reverb insoportable, escuchas a Will cantarle a Miley que es como un ascensor porque siempre le recoge, y piensas: ya está, se acabó el mundo y yo me olvidé de ponerme ropa interior limpia. Pero luego recapacitas y concluyes que tampoco es tan grave. Es solo un disco. Un producto. Una ex novia pedía siempre la pizza tropical y durasteis bastante. Así es el mundo. Una vez relajado, simplemente, apagas el ordenador, te vas a calentar el autotune para hacerte la cena y a vivir, a soñar, a vivir el sueño, a bailar, a vivir bailando el sueño de vivir….

Valoración: 0 ABERRANTE, el mundo sería mejor sin él; 1 PRESCINDIBLE, nadie se acordará de él; 2 PASABLE, para incondicionales; 3 ACONSEJABLE, en su estilo merece la pena; 4 INDISPENSABLE, un éxito asegurado; 5 OBRA MAESTRA, uno entre un millón.