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A desplumar pijos pánfilos

Daniel Calparsoro presenta en Málaga ‘Combustión’, filme elegante de acción con ganas de reventar taquillas

Alex González (izquierda) y Alberto Ammann besan a Adriana Ugarte durante la presentación en Málaga de 'Combustión', de Daniel Calparsoro.
Alex González (izquierda) y Alberto Ammann besan a Adriana Ugarte durante la presentación en Málaga de 'Combustión', de Daniel Calparsoro.

Mientras los corrillos siguen mascando si crisis sí o crisis también, esta mañana el festival de Málaga ha soltado la bomba taquillera: ‘Combustión’, un ‘thriller’ con historia de amor metido en ambientes pijos, grasa de talleres de coches y carreras ilegales con máquinas de más de 200 caballos de potencia. ‘Combustión’ apuesta por hacer taquilla, pero desde una premisa elegante: no todo vale. Dirigida por Daniel Calparsoro, que exprime de nuevo Alberto Ammann tras ‘Invasor’, el triángulo lo componen Mikel (Álex González), un chaval de familia bienvenida a menos a punto de casarse con la heredera de una joyería, y dos buscavidas, Navas (Ammann) y Ari (Adriana Ugarte), que se dedican a desplumar a pijos pánfilos ávidos de sexo rápido… como a priori parece Mikel. En realidad, la trama empieza a girar y revirar, mientras Calparsoro hace lo que sabe –poner a los actores en situación y mostrar elegantemente la acción- y la película no pierde no pierde el norte. El director esta mañana contaba por qué se había involucrado en el filme, del que también es coguionista: “Me convenció Paco Ramos, el productor, por los elementos lúdicos de la película. Básicamente es una historia de amor, más allá de los coches. Está pensada también para el público femenino: no podíamos birlarle a esas espectadoras el placer de disfrutar de su escultural cuerpo [señalando a Alex]”. Se refería al gancho de las secuencias más tórridas entre Ugarte y González. Por alusiones, el protagonista de ‘Alacrán enamorado’ respondió: “Bueno, Dani ha hecho que la secuencia esté a favor de la historia, y que llegue este momento en que necesitan tocarse, olerse. Y está rodada con gusto”.

A los chicos les atrajo también otro reto: poder filmar con coches de gran cilindrada, porque Navas se gana la vida en carreras ilegales y Mikel es un expiloto. “Rodamos hasta donde nos dejaron”, contaba González, mientras Ammann recordaba: “Ilegalidades no hicimos ninguna, es que no tengo ni multa en mi carnet. Eso sí, nos dieron una clase un día de conducción temeraria para que nos sintiéramos cómodos con un coche de 200 caballos, que a priori da respeto.

Otro acierto del libreto de ‘Combustión’ es su poderoso personaje femenino, Para Adriana Ugarte, “ella deja el pabellón femenino muy alto”. Y precisó “No creo que sea una película machista: ella hace lo que quiere, nadie le obliga. Nadie juega con ella, sino que es al revés. Creo que es el retrato de una mujer fuerte e inteligente. Me he tenido que cargar de valor para encarnar a Ari: es muy personaje consciente de lo que hace. Yo no soy en la vida real una mujer objeto y aún así siento que el personaje me da 3.000 vueltas. Claro que ella vive peligros, pero es ella quien se pone en peligro”.

El otro gran leiv motiv de la película está en su clara apuesta por la comercialidad. Calparsoro abrió la veda cuando explicó: “Para mí fue una sorpresa concursar en Málaga. Es un premio estar. ¿Película comercial para estar en un certamen? Eso lo dirá la taquilla. Desde luego está pensada en que el público la disfrute y tenga un subidón”. Ugarte entró después: “Es que le damos a lo comercial un matiz peyorativo. Si fuera así, sería un horror. El cine de autor, en cambio, parece que sea obligatorio que sea drama (porque lo lúdico se iguala a lo comercial), a poca taquilla (en cambio todo el mundo quiere ganar dinero) y a profundo. Lo lúdico también puede ser profundo, y lo comercial puede tener autoría”. Y González, que viene del gran desastre taquillero que ha sido ‘Alacrán enamorado’, completó: “Tengo responsabilidad como actor en la taquilla. La última mala noticia ha sido el derrumbe de Alta Films. Si lo comercial es hacer taquilla, yo quiero hacer mucho cine así. ‘Combustión’ va destinada a un público joven que necesitamos se reconcilie con el cine español. A veces ese piropo de que ‘no parece una película española’ es demoledor. Esta es española. Y espero que sirva para darle algo de salud al enfermo”.