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Preparados para la tempestad

Las semanas de la moda masculina proponen un armario de invierno 2013 donde la ropa deportiva y formal se fusionan y el abrigo clásico es el protagonista

Propuesta de moda masculina de Carven para otoño-invierno 2013.
Propuesta de moda masculina de Carven para otoño-invierno 2013.

Fuerte. Así es la estética masculina que plantean las pasarelas de Londres, Milán y París. Y así es también la salud de una industria —la de la moda hombre— que se afianza. “Nuestros ingresos y las ventas tanto de ropa como de complementos han aumentado y esperamos que sigan creciendo en 2013”, adelanta en WWD Tom Kalenderian, vicepresidente de Barneys New York, uno de los almacenes más prestigiosos del mundo y termómetro del sector del lujo. La directora de Harvey Nichols, Paula Reed, va más allá y asegura que esta división ya es más potente que la femenina. Por eso, la próxima temporada genera tantas expectativas. Analizamos sus claves en cinco puntos.

¿Qué? Afirmar que las colecciones masculinas para el otoño / invierno 2013 son las más testosterónicas que ha visto la moda desde que, hace ya una década, el término metrosexual irrumpiese en nuestro vocabulario, puede que resulte demasiado optimista. Pero lo cierto es que las pasarelas de Londres, Milán y París presentan a un hombre más duro vestido con botas, chaquetas de cuero y neopreno hasta en la ropa interior. Un macho alfa siempre preparado para la tempestad literal y figurada.

¿Cómo? La línea que separa la ropa deportiva de la de trabajo se difumina. Frida Giannini juega en Gucci a “mezclar lo formal y lo informal para dar forma a un hombre actual pero con un alma romántica”, explica a The New York Times. Mientras, Italo Zucchelli, para Calvin Klein, apuesta por combinar sus trajes con chaquetones militares en una colección que define como “sportwear formal”. Una categoría bajo la que podrían inscribirse también las propuestas de Ferragamo, Louis Vuitton o Loewe. Para su colección inspirada en el cineasta Luis Buñuel, Stuart Vevers envuelve en piel a un hombre indomable que busca enfrentarse con la misma estética a los peligros de la naturaleza y la oficina.

¿Dónde? En el Reino Unido y en sus gentlemen está una de las claves de la próxima temporada otoño / invierno. Desde el príncipe de Gales hasta el tartán, los cuadros de inspiración británica protagonizan un armario donde el abrigo clásico se convierte en la pieza estrella. Ya sea en versión XXL o entallados; elaborados en materiales tradicionales —el paño o la lana—, del siglo XXI —el neopreno— o una combinación de ambos. Bottega Veneta o Hackett apuestan por ellos desterrando a los omnipresentes y ampulosos plumíferos. Jil Sander destaca con una colección —la segunda tras su vuelta a la firma a la que da nombre— “elegante, sofisticada y articulada en torno al estudio de las proporciones”, según sus propias palabras.

¿Quién? Tras su debut al frente de Saint Laurent el pasado octubre, Hedi Slimane volverá a convertirse hoy en el centro de atención de industria, medios y aficionados. El desfile que se celebra en París supone su esperada vuelta a la moda hombre tras abandonar en 2007 la división masculina de Dior, línea que dirigió con gran éxito de crítica y ventas desde 2000 y que revolucionó el concepto de traje, granjeándose un prestigio que no se desvanecería durante los cinco años que permaneció apartado del diseño. ¿Estará el instigador del pantalón pitillo a la altura de su propia leyenda?

¿Por qué? La pregunta se formula casi instintivamente al contemplar que, sobre la pasarela, el largo de los pantalones continúa reduciéndose. Darle varias vueltas al bajo —una de las tendencias del último año— ya no es suficiente. Enseñar el tobillo en toda su anatomía, incluso durante el crudo invierno, es ahora imperativo para Prada, Balmain o Versace. Carven va un par de pasos más allá vistiendo a su hombre con una suerte de bermudas que apenas cubren la rodilla. El atractivo de la piel de gallina requiere un debate aparte.