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La mirada de una comarca olvidada

Un proyecto recopila las fotos personales e historias de los vecinos de seis pueblos de León

Los 3.000 documentos pueden verse en la fundación Cerezales Antonino y Cinia

Recordatorio de primera comunión de Trini Díez en Castro del Condado (años cuarenta). Ver fotogalería
Recordatorio de primera comunión de Trini Díez en Castro del Condado (años cuarenta).

Es una foto en blanco y negro de 1931. Muestra a dos jóvenes vestidos con modestia, con alpargatas. Ella lleva encima de su vestido blanco un abrigo raído y él, una chaqueta y unos pantalones gastados. Están a la puerta de una cuadra para cerdos y ambos sonríen. Trinidad Díez Robles hace memoria de esta foto: "Ella era mi madre, aquí tenía 16 años, era ya una mujer hecha y derecha, recién casada. Está con un hermano, mi tío Olegario, que después lo mataron en la guerra, pero no recuerdo nada de él. Llevaban una vida terrible, con lo mínimo para vivir, pero fíjate qué contentos se les ve".

Esa fotografía es uno de los 3.000 documentos que dan vida a Territorio archivo, un proyecto artístico que ha trenzado las vidas de los habitantes de seis pequeños pueblos de la comarca leonesa de Condado-Curueño para conservar la memoria del lugar y de sus gentes. Fotos, películas de súper 8, cartas, documentos… pueden verse en la fundación Cerezales Antonino y Cinia, en Cerezales del Condado, hasta el 17 de febrero. Durante año y medio, el realizador Chus Domínguez (León, 1967) visitó las casas de los vecinos, recopiló fotos fechadas desde el último tercio del siglo XIX hasta los años ochenta del XX, y los lugareños, mientras le invitaban a un café, le explicaron la historia de los retratados. "Para ellos era como desnudarse, exponían un material íntimo", señala Domínguez. El medio centenar de personas que ha aportado el material gráfico son "gente mayor, jubilados que siguen en el pueblo, y sobre todo muchas mujeres que nos han contado sus vidas".

Con toda esa documentación, Domínguez dio forma a la exposición archivo que puede visitarse en la fundación —un espacio para el desarrollo de la comarca que abrió hace tres años— y en la web del proyecto. Todo para que el tiempo no borre las huellas de las vidas de esos hombres y mujeres. Gentes que cuando comenzaron a acercarse, a finales de octubre, para ver las copias de las fotos entregadas por ellos y por sus vecinos, además del vídeo sobre el proyecto, "empezaron a formar filandones en la fundación de forma espontánea", dice el comisario de Territorio archivo, Alfredo Puente. Filandón es como se llamaba en la provincia de León a esas reuniones de lugareños en las noches de frío en torno al fuego y un café. "Para los vecinos, este proyecto ha sido una señal de autoestima y para nosotros ha supuesto comprobar cómo el arte contemporáneo puede entrar en diálogo con gente del pueblo", explica Puente. "Hubo una señora que me dijo ‘imagínate lo que es ver mis fotos en un lugar donde han expuesto artistas como Cristina García Rodero".

Ese orgullo renovado de los vecinos de Condado-Curueño les ha convertido en "conservadores domésticos, en los responsables del material que tienen en casa porque forma parte del archivo", añade Puente. La respuesta popular ha sido tal —1.400 visitantes en un pueblo que tiene una veintena diez meses al año— que otras zonas de Castilla y León se han puesto en contacto con la fundación para repetir esta experiencia. "Me encantó la idea de aportar mis fotos porque con esta exposición hemos vuelto a tener contacto vecinos que no nos veíamos desde hace tiempo, ha servido para unir a las gentes", asegura Trinidad Díez.

En la web de Territorio archivo están disponibles los datos de cada foto: autor, quién es el fotografiado, dónde y cuándo se tomó la instantánea y, lo más especial, una grabación en la que "el conservador doméstico" cuenta la pequeña historia de ese documento. Así, gracias a Ana Mari González, sabemos que esa imagen que alguien hizo en plena Guerra Civil, el 17 de marzo de 1937, de su tío Teófilo y otros soldados matando el tiempo en la trinchera en un paisaje adornado por la nieve acabó en susto. Una bala le quitó las gafas a Téofilo. "¡Fíjate que cerca estaban!", dice Ana Mari.

Folksonomías

Otra forma de acceder a las fotos en la web es a través del apartado Folksonomías, que muestra una lista de las palabras más repetidas por los vecinos en sus charlas con Domínguez. Cada término enlaza a un conjunto de fotos relacionadas con ese asunto. Esta forma de clasificación ha servido además para recuperar palabras casi olvidadas, como zajones, que así se llamaban los mandiles de cuero atados a la cintura que llevaban los pastores. Las instantáneas también están disponibles siguiendo los nombres de los conservadores domésticos, fechas y lugares. Lugares como Buenos Aires, adonde emigró en los años treinta el abuelo de Montserrat Robles, al que conocían como Tomasón, para hacer fortuna. Su nieta cuenta que el abuelo, mucho dinero no trajo a su vuelta de América, pero sí ese retrato de estudio en el que posó con traje, chaleco y bigote, "muy elegante, para que se notara que había estado en Buenos Aires".

Para Domínguez, las fotos más atractivas "son las de aficionados"

Para un artista de la imagen como Domínguez, las fotos más atractivas no son precisamente las de estudio, sino las de los aficionados, "las cotidianas, que no solo tienen el valor de su antigüedad, sino que las hay fantásticas por su composición". "Este proyecto nos ha permitido mirar a una comarca olvidada". Entre esos fotógrafos no profesionales estaba el padre de Trinidad: "Él se dedicaba a la labranza pero cuando empezó a tener hijos y vio lo que se le venía encima, empezó a hacer fotos para sacar dinero", dice su hija, que vive en León pero conserva casa en Vegas del Condado.

Y al ser fotos tan lejanas en el tiempo, hay muchas en las que los recuerdos se difuminan. "Me he encontrado a veces con una ruptura en la memoria, personas que no saben quiénes son los que salen en las imágenes, pero también hay episodios que se les quedaron grabados y los reviven al verlas. Ha sido curioso comprobar cómo la guerra, tantos años después, parece que aún les da miedo recordarla". Mientras, los vecinos de la comarca siguen acudiendo a la fundación a echar un rato al filandón y a ver unos retratos que despiertan emociones y suponen un reencuentro con otros vecinos y con su propio pasado.

Un trabajo en equipo

Junto a la labor del realizador Chus Domínguez, la fundación Cerezales Antonino y Cinia han contado para su iniciativa con expertos como Mela Dávila, que fue responsable del Centro de Documentación del Macba; Jorge Blasco, exdirector del proyecto Culturas de archivo de la Fundación Tàpies; Araceli Corbo, jefa de la biblioteca del Musac; José Gómez Isla, profesor del departamento de Comunicación de la universidad de Salamanca, y Carmen Rodríguez, de la universidad de León.

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