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UNIVERSOS PARALELOS

Las canciones más doradas

Estas pasadas Navidades, la BBC emitió el documental The richest songs in the world. Buscaba determinar dónde está el dinero serio en el negocio de las canciones (y quién se lo lleva). Con Internet, los royalties de los artistas se han jibarizado. El descenso en ventas también afecta a los autores de canciones, pero estos todavía controlan extraordinarias minas de oro.

La evaporación del derecho de propiedad intelectual no se aplica a las grandes empresas: productoras de cine y televisión, agencias de publicidad y cualquier otra industria que utilice música con autor conocido. Una fuente de ingresos para la canción más rica del mundo son esas tarjetas de felicitación que incluyen un chip que permite que, al abrirse, suene el tema en cuestión.

Lo derechos editoriales tienen además mayor duración. Una grabación pasa al dominio público transcurridos 50 años (en la UE, esa ventana de protección se acaba de ampliar). Sin embargo, los derechos de autor se mantienen hasta 70 años después de la muerte del creador.

Ah, sí. Las canciones que han generado más beneficios, según la BBC: 1: Happy birthday to you, de Patty Hill y Mildred J. Hill; 2: White Christmas, de Irving Berlin; 3: You’ve lost that lovin’ feelin’, de Barry Mann, Cynthia Weil y Phil Spector; 4: Yesterday, de John Lennon y Paul McCartney; 5: Unchained melody, de Alex North y Hy Zaret; 6. Stand by me, de Ben E. King, Jerry Leiber y Mike Stoller; 7: Santa Claus is coming to town, de John Frederick Coots y Haven Gillespie; 8. Every breath you take, de Sting; 9: Pretty woman, de Roy Orbison y Bill Dees; 10: The christmas song (merry christmas to you), de Mel Tormé y Bob Wells.

Una advertencia: no crean necesariamente en los créditos de los discos. Yesterday fue obra exclusiva de McCartney. Every breath you take tiene un coautor: Andy Summers reivindicó su aporte al éxito de The Police, algo que Sting reconoció cediéndole a posteriori un porcentaje.

Cuando vean una sarta de nombres debajo de una canción, pónganse en alerta. Abundan los fabricantes de hits que trabajan en comité pero, muchas veces, se reparte la autoría para pagar favores o chantajes. Hay dudas de que Spector añadiera mucho a You’ve lost that lovin’ feelin’ cuando lo grababan los Righteous Brothers. Sí es legítimo que Ben E. King se lleve el 50 % de los ingresos de Stand by me (aunque el tema tenga precedentes en el cancionero gospel); los productores, Leiber y Stoller, hicieron lo correcto. Según King, de no ser por Stand by me, ahora estaría conduciendo un taxi.

Repasando este top ten de canciones multimillonarias, las conclusiones son obvias. Las baladas duran eternamente. Tampoco es mala idea componer canciones navideñas: cada año, reviven automáticamente. Aunque el premio gordo se lo llevaría quién consiguiera reemplazar el Happy birthday to you.

Para que una canción se mantenga viva (es decir, con el contador corriendo), lo mejor es el abrazo del cine. Hollywood adora los títulos que tienen resonancia universal. No hubo necesidad de traducir Pretty woman para su estreno en España. Sin embargo, en 1986, el Stand by me de Bob Reiner se transformó en Cuenta conmigo.

Aquí funcionan las artes de la negociación. Cuando Puff Daddy quiso despedir a su (asesinado) socio Notorious BIG, construyó su I’ll be missing you a partir del Every breath you take. Sting aceptó la operación, permitiendo incluso que apareciera Puff Daddy como coautor, pero exigió —y consiguió— que se le pagara el 100% de los derechos editoriales. Lo que originalmente era una denuncia de los celos patológicos, se transformó en canción-de-despedida: hasta se cantó en un concierto en recuerdo de Lady Di.

Hay una anécdota, quizás apócrifa, que explica la importancia de los derechos editoriales en el bisnes musical. A principios de los setenta, la canción American pie adquirió dimensiones de fenómeno cultural. Un entrevistador preguntó al autor, Don McLean: “¿Qué significa American pie?”. El autor se puso estupendo: “Significa que nunca más tendré que trabajar”. Ahí está todo lo que necesitas saber sobre el negocio de la música. Que conviene componer. Que un megaéxito es el mejor plan de pensiones. Pero, como recuerda la BBC, necesitarás batallones de abogados para protegerlo.