Wagner y Verdi irrumpen en el Concierto de Año Nuevo, dirigido por Welser-Möst

El repertorio es un homenaje a ambos compositores en el segundo centenario de su nacimiento El director austriaco se pone al frente de la Filarmónica de Viena por segunda vez desde 2011

Vista del Musikverein de Viena en el ensayo del Concierto de Año Nuevo celebrado el 30 de diciembre de 2012.
Vista del Musikverein de Viena en el ensayo del Concierto de Año Nuevo celebrado el 30 de diciembre de 2012.GEORG HOCHMUTH (EFE)

El Concierto de Año Nuevo de 2013 será "un viaje de descubrimientos que permitirá apreciar lo increíblemente bellas y valiosas que son las composiciones creadas por la familia de los Strauss”, dijo el director de orquesta austriaco Franz Welser-Möst al dar a conocer el programa para el gran espectáculo de valses de la Orquesta Filarmónica de Viena, que desde la Sala Dorada del Musikverein se retransmite este 1 de enero a las 11.15 (hora peninsular española). Welser-Möst y el presidente de la Filarmónica de Viena, Clemens Hellsberg, consiguieron despertar la curiosidad al anunciar que entre los valses y polcas habituales de la dinastía Strauss se infiltrarán dos gigantes de la ópera. Nada menos que Richard Wagner (1813-1883) y Giuseppe Verdi (1813 – 1901) estarán presentes en esta apertura del nuevo año con el preludio del tercer acto de Lohengrin y un prestissimo del ballet Don Carlo.

La planificación del repertorio suele asociarse a eventos de actualidad. Esta vez el motivo es el 200° aniversario de ambos compositores, que a su vez profesaban admiración por la creatividad musical de la dinastía Strauss a finales del siglo XIX, según explicó Hellsberg. Era respeto mutuo. También Johann Strauss y sus hermanos músicos seguían con atención la evolución de los grandes maestros de la ópera, tanto es así que la primera obra de Wagner que pudo escuchar el público vienés fue el Coro de los peregrinos de Tannhauser interpretada en 1853 por la Capilla musical Strauss. Todo oyente atento podrá percibir en el repertorio de este 1 de enero varias piezas que hacen alusión a estos vínculos entre los músicos de la época. El programa incluye, entre otras, once obras nunca escuchadas en el mítico concierto, la mayoría de ellas de los prolíferos Strauss.

“Los valses de Strauss deben sentirse ligeros, elegantes y bellos con la mayor naturalidad, pero precisamente estas cualidades son las más difíciles de conseguir”, señaló Welser-Möst. El ritmo sutil y jovial del vals parece indicar que, a pesar de todo lo bueno y lo malo que uno acaba de dejar en el año que acaba de concluir, el circuito de la vida continúa como siempre, aunque sea con leves variaciones. Esta sensación es sin duda una de las claves del enorme éxito del Concierto de Año Nuevo, así como la calidad sin igual de los virtuosos filarmónicos vieneses, encargados ellos mismos de elegir al director de orquesta que estará a su frente en esta especial ocasión. Es la segunda vez, desde 2011, que otorgan este privilegio, que es casi tan apreciado como una condecoración, a Welser-Möst, desde 2010 director musical de la Ópera del Estado de Viena (Staatsoper).

El músico, nacido en 1960 en la ciudad austriaca de Linz, inició su exitosa trayectoria internacional con la Filarmónica de Londres, donde fue director de 1990 a 1996, antes de asumir la dirección musical de la Opernhaus de Zürich. Luego paso a encargarse de la Cleveland Orchestra, que dirige desde 2002 con un contrato hasta 2018, en paralelo a su cargo en la Staatsoper de Viena.

Aunque en 2011 los críticos de la prensa austríaca escribieron al unísono que Welser-Möst, con su interpretación ascética y acartonada, había “domesticado” el Concierto de Año Nuevo, los números le salvaron. El concierto fue todo un éxito de audiencia y el CD marcó un nuevo récord de ventas. Este clásico espectáculo nunca pasa de moda, sino todo lo contrario: siempre va a más. La amplitud de su difusión se ha duplicado en los últimos diez años. La 73° edición de este concierto de alto nivel musical será vista y escuchada en más de 80 países. Entre los nuevos receptores en 2013 se encuentran Cuba, Bután, Panamá, Tonga, Nueva Zelanda, India e Indonesia. Los valses de Strauss resonarán por primera vez en toda China este 1 de enero a través de la radio estatal CMR, y los surcoreanos podrán ver el concierto en directo en algunos cines.

El público que sigue la retransmisión por televisión podrá disfrutar de algo invisible para los afortunados que consiguieron las codiciadas y muy costosas entradas a la Sala Dorada del Musikverein: sólo se pueden ver en la transmisión televisada las piezas de ballet que acompañan el vals de Johann Strauss Donde florecen los limones y la polka de su hermano Josef Strauss Galoppin. Las coreografías del británico Ashley Page , antiguo solista del Royal Opera House de Londres, tienen como escenario el palacio barroco Schloss Hof, situado en el Estado de la Baja Austria. El vestuario, que se destaca por el contraste de su colorido, es una creación del modista Johan Engels.

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