Partituras hechas de materia

Esther Ferrer exhibe por primera vez las maquetas de sus instalaciones

Una de las obras de Esther Ferrer que se expone en la galería Àngels.
Una de las obras de Esther Ferrer que se expone en la galería Àngels.

Se la conoce como performer. Sin embargo a Esther Ferrer, artista conceptual donde las haya, también le gusta crear con sus manos. Además de fotografías manipuladas, objetos y dibujos basados en sus investigaciones sobre los números primos, desde finales de los setenta realiza maquetas de instalaciones, que en su mayoría nunca han llegado a materializarse.

Estas maquetas, creadas sin preocupación de escala, con materiales domésticos y reciclados, cajas, hilos, clavos y cables, fueron concebidas como herramientas íntimas y privadas y jamás se presentaron en un marco expositivo. Ahora por primera vez, tras años de insistencia de la galería Àngels de Barcelona, Esther Ferrer ha accedido a exhibirlas y, si se tercia, venderlas. “Las hago para visualizar la idea en el espacio, para ver si funciona, no busco la perfección, ni siquiera el trabajo acabado, son proyectos que evolucionan a medida que los conceptualizo”, explica Ferrer, premio Nacional de Artes Plásticas 2008.

La artista nunca ha ocultado su admiración por artistas como Piranesi, Piero della Francesca, Mantegna o Uccello. Sin embargo mientras ellos utilizaban la perspectiva como un instrumento para describir o representar la realidad, Ferrer la usa “sin ninguna utilidad práctica, porque mi materia prima es el espacio”.

Nunca he tenido interés en llevar a cabo proyectos a gran escala”

Hasta el 30 de noviembre se exhiben 22 maquetas, que deberían haberse convertido en grandes “esculturas penetrables” y otra treintena basadas en los números primos, que combinan la exuberancia de los colores con el rigor de las cifras. Pensadas para suelos, alfombras y paredes, son obras que la artista crea a partir de normas que establece previamente y luego sigue a rajatabla, aunque el resultado final no sea el esperado. “Todas las maquetas son originales, no las he vuelto a hacer para la muestra, si acaso las he restaurado”, asegura la artista, que ha obviado las maquetas de instalaciones realizadas, como la célebre Madre Patria, que denuncia las atrocidades de la conquista.

Estas piezas históricas, fascinantes en su fragilidad y fundamentales para entender el desarrollo de la trayectoria de Ferrer, se presentaron en sociedad a mediados de octubre, en el marco de SpotLight, una de las secciones comisariadas de la feria Frieze Masters de Londres. “En mi trabajo hay una ida y vuelta de la acción al objeto y viceversa. Las maquetas que realizo para las performances las denomino partituras y son mucho más abiertas, porque el proyecto puede siempre transformarse in situ por voluntad mía o de otros. John Cage me decía: ‘Esther no te olvides que el accidente forma parte de la obra”, detalla.

Consciente de que la mayoría de las maquetas nunca se convertirán en proyectos reales, antes de permitir su exposición las reunió en el libro Maquetas y dibujos de instalaciones 1970/2011 (Exit Publicaciones), que incluye las características de cada obra, así como las necesidades, los materiales y las indicaciones necesarias para concretarlas. “Nunca he tenido especial interés en llevar a cabo mis proyectos en un espacio físico a gran escala, si la maqueta funciona para mí la obra está hecha. Si no puedo realizarla en un espacio real no pasa nada. Lo que me interesa es el proceso”, concluye.

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