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La importancia de la cabeza

Valdefresno/ Fandiño, Mora, Aguilar

La puerta grande se le esfuma otra vez a Fandiño

David Mora decepciona y Aguilar deleita con su primer toro

El diestro Iván Fandiño, durante la faena con su segundo toro. Ampliar foto
El diestro Iván Fandiño, durante la faena con su segundo toro.

Afirma el maestro Pepe Luis Vázquez que “al toro hay que poderle con la cabeza”, y esa fue la clave —una mente fría e inteligente— de la faena de muleta de Iván Fandiño al quinto de la tarde, un toro protestado por la blandura de remos, al que dio distancia y toreó con temple en una labor de menos a más que no tuvo el refrendo final de una estocada fulminante.

Le faltó a Fandiño coronar la estrategia, bien diseñada de principio a fin, y abrir esa puerta grande que tuvo en sus manos y que otra vez se le esfumó. Pero dejó constancia de su magnífica disposición, de su actitud de triunfo, de su pasión desmedida delante del toro, requisitos indispensables para que más pronto que tarde lo lleven a hombros hasta la calle Alcalá.

No fue, sin embargo, una tarde redonda de este bravo torero. Prueba de ello es que salió de la plaza por su propio pie; pero dejó la impronta de su gallardía, su arrojo, su pundonor… que no es poco.

Comenzó la faena al quinto con parte de la plaza en contra, y tardó poco en entender que el toro necesitaba distancia. Se alejó de su oponente, el animal acudió al cite y así lo toreó sobre la mano derecha en tres tandas de muletazos largos y templados que sorprendieron a todos. Antes de entrar a matar, y también desde lejos, citó por bernardinas ceñidas que pusieron punto y final a una labor de menos a más de un torero habilidoso y perspicaz al que no le sonrió la suerte a la hora de la verdad.

Le concedieron una oreja en el segundo sin que hubiera mayoría de pañuelos, lo que originó el lógico enfado de algunos. Es verdad que se mostró dispuesto, que su actitud fue encomiable y su labor con la muleta tuvo fases de alto interés, especialmente una tanda de derechazos ligados y muy templados. Pero a todo el conjunto le faltó consistencia y rotundidad, y quedó la impresión de que el torero no alcanzó la calidad del toro.

Cargado de expectación llegaba David Mora tras su triunfo el pasado más de junio en esta misma plaza, y a fe que ayer decepcionó gravemente. Brindó su primero a El Chano, convaleciente aún en silla de ruedas, comenzó con un molinete de rodillas y con un ímpetu arrollador, pero su obra desbordó vulgaridad y aceleración, y resultó destemplada y desdibujada. Reservón, distraído y soso fue el quinto y el torero estuvo a su altura.

Sergio Aguilar deleitó con una extraordinaria tanda de derechazos al primero, manso y rajado, y pareció embotado y con pocas ideas ante el irregular sexto. Por cierto, dura, variada y encastada corrida de Valdefresno que brilló más que la terna de toreros.

VALDEFRESNO / AGUILAR, FANDIÑO, MORA

Cinco toros de la ganadería Valdefresno y uno —el 3º— de Fraile Mazas, muy bien presentados, cumplidores en los caballos, encastados y manejables.

Sergio Aguilar: estocada perpendicular y un descabello (ovación); pinchazo y bajonazo (silencio).

Iván Fandiño: estocada trasera —aviso— y un descabello (oreja protestada); estocada, descabello —aviso— y un descabello (vuelta).

David Mora: estocada desprendida (silencio); media —aviso— (silencio).

Plaza de las Ventas. Segunda corrida de la Feria de Otoño, 6 de octubre. Casi lleno.

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