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OBITUARIO

Nina Bawden, el duelo como inspiración literaria

Las obras para el público infantil de la escritora inglesa dejaron de recrear mundos de color de rosa

La escritora Nina Bawden, en una imagen tomada en el año 2003.
La escritora Nina Bawden, en una imagen tomada en el año 2003.

Nina Bawden murió el pasado 22 de agosto a los 87 años en Londres dejando tras de sí una obra prolífica de 48 títulos, unos 20 de los cuales estaban destinados a un público infantil. De la observación de la temática de sus libros colocados en una secuencia cronológica se puede inferir que fueron surgiendo conforme se sucedían los acontecimientos más destacables —la mayoría en sentido negativo— de su biografía.

A los 14 años abandonó su Essex natal para emigrar a Gales huyendo de los aviones de la Luftwaffe. Después de vivir con familias distintas, estudió Políticas, Filosofía y Economía en Oxford gracias a una beca. En los años cincuenta logró publicar su primera novela, de trama policiaca, Who calls the tune, y Transbordo a Babilonia, traducido por Emecé en 1957. Sus obras en esta etapa se encuadran en el género negro y en la literatura gótica. Su vida en los sesenta transcurrió plácida. Se casó en segundas nupcias, tuvo dos hijos y continuó con la escritura, publicando Los tres fugitivos, traducida en 1967, y The witch’s daughter (1966).

Escribir Carrie’s war en 1973 supuso una catarsis para su autora, pues en el libro se cuenta la peripecia vivida por dos niños ingleses en su éxodo a Gales durante la II Guerra Mundial, basándose en su adolescencia. La que fue su obra más conocida se nominó para la medalla Carnegie en literatura al ser considerada por la Library Association como la mejor narración para niños de aquel año.

Libros ‘autobiográficos’

Las circunstancias no tardaron en torcerse. Su hijo, al que diagnosticaron esquizofrenia, murió ahogado en un río al que se arrojó desde un puente. Los padres no tuvieron noticias de su muerte hasta meses después. Cuando escribía la novela Circles of Deceit (1987) el desarrollo de la narración dio lugar a la aparición inesperada de un personaje: un joven esquizofrénico. El desarrollo de la trama habría culminado en la muerte del personaje si Bawden no hubiera visto reflejado en él a su propio hijo. Decidió que no podía permitir que su vástago falleciera dos veces y optó por evitar su muerte en la ficción.

Los noventa fueron años para cosechar los frutos de una accidentada vida y una ajetreada carrera literaria. Tanto Circles of Deceit como Carrie’s war fueron llevadas a la pequeña pantalla. La primera fue nominada al premio Booker y la segunda consiguió en 1995 el premio Phoenix. Las obras destinadas al público más joven ya habían sentado un precedente: en ellas tenían cabida los personajes celosos y egoístas. En El Pasaje secreto encontramos niños huérfanos de madre, que crecen con la ausencia del padre y criados por parientes desagradables. Bawden confesó que de niña se había sentido abatida cuando leía las historias de otros niños que transcurrían en un entorno de color rosa.

Mientras se dirigía con su marido a Cambridge para asistir a una fiesta en 2002, el tren en el que viajaban descarriló. Su cónyuge murió en el acto y ella sufrió varias fracturas óseas. Aparte de erigirse en portavoz de las víctimas del accidente, escribió Dear Austen (2005), una autobiografía inspirada en las vivencias con su marido. Si la creatividad afloraba en ella de forma natural tras sufrir los peores golpes de su vida, no por ello dejó de hacer una autocrítica descarnada: “Todos los escritores son unos mentirosos. Usan sus propias tragedias para construir una historia mejor. Son gente terrible”.