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El fotógrafo que capturó lo ilusorio

El castillo de Sudeley, en Inglaterra, acoge una exposición del artista conceptual Hiroshi Sugimoto, que devuelve a la vida a Enrique VIII y sus esposas

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Un retrato sirve para dejar congelada en el tiempo la imagen de una persona. Lo mismo ocurre con las figuras de cera. Lo que hace el fotógrafo conceptual Hiroshi Sugimoto va un paso más allá. El castillo de Sudeley, situado en el condado de Gloucestershire, al oeste de Inglaterra, acoge hasta el 31 de octubre la exposición de la serie de siete fotografías Enrique VIII y sus seis esposas, que el artista japonés (1948) comenzó en 1999. En ellos, Sugimoto captura con su cámara las siluetas de las figuras de cera de museos como el Madame Tussauds de Londres para convertirlas en retratos de apariencia verdaderamente humana, imitando la iluminación y el trazo realista de los pintores para dar lugar a piezas en las que los límites entre escultura, pintura y fotografía –y entre el arte y la vida- se difuminan.

Última en las extensa lista de esposas de Enrique VIII, seis en total, Catalina Parr, quien se casó por su parte cuatro veces, sobrevivió a su marido como reina de Inglaterra y de Irlanda. El castillo de Sudeley, donde está enterrada, celebra el medio milenio que ha transcurrido desde su nacimiento con esta revisión artística de quien fuera su pareja y sus múltiples consortes.

“En el siglo XVI Hans Holbein el Joven, el pintor de cámara alemán de la corte británica, realizó varios imponentes y majestuosos retratos de Enrique VIII. Basándose en esos retratos, los diestros artesanos del museo de cera Madame Tussauds recrearon una imagen absolutamente fiel del rey”, explica Sugimoto en la nota de prensa de la exposición. “Utilizando mis propios estudios respecto a la iluminación renacentista que habría utilizado el artista, rehíce el retrato real, sustituyendo la pintura por fotografía. Si esta te parece de verdad, quizá debieras reconsiderar qué significa estar vivo aquí y ahora”.

Sugimoto, también arquitecto, comenzó su carrera como fotógrafo en los años setenta con la serie Dioramas, en la que mostraba las imágenes de objetos expuestos en museos de historia natural para poner de relevancia lo engañoso de la idea preconcebida de que las fotografías revelan la realidad. Desde entonces su trabajo, influenciado por las vanguardias de principios del siglo XX, en especial por la figura de Marcel Duchamp y de los movimientos dadaísta y surrealista, ha discurrido por la senda de lo conceptual, centrándose en la exploración de la cualidad ilusoria del arte de la fotografía.