El minimalismo sobrio de Michael Nyman

El pianista ofrece un recital en Santander y arremete contra algunas bandas sonoras

El compositor minimalista Michael Nyman, durante el concierto en los jardines del Palacio de La Magdalena
El compositor minimalista Michael Nyman, durante el concierto en los jardines del Palacio de La MagdalenaEsteban Cobo (EFE)

Imágenes psicodélicas y la música de un cuarteto de cuerdas rompen el silencio de la noche. Nadie dirige. Es una grabación. Con el palacio de la Magdalena de fondo, el compositor y musicólogo Michael Nyman presentó el jueves y el viernes en Santander su concierto Solo & Cine Opera en el que el británico tocó algunas de sus piezas más conocidas, bandas sonoras de El Piano, Gattaca o El Libertino. Más de mil personas asistieron a la puesta en escena del concierto, que abría el ciclo Magdalena en vivo de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), y que duró una hora y cuarto.

Junto a la música, el británico presentó algunas de sus obras de videoarte, que califica de hobbies. Las utiliza de fondo para presentar algunas de sus grandes piezas, como Becoming Jerome, de la película Gattaca, o Diary of Love, de El fin del romance. Sin embargo algunas piezas al parecer se bastaban a sí mismas. Como If o Why de la banda sonora de la película japonesa de dibujos animados sobre El diario de Ana Frank.

Aunque le molesta que le encasillen en el papel de creador de bandas sonoras, no podían faltar las notas del El Piano, que le abrió las puertas a la cima, acompañadas por las imágenes de su particular History of cinema.

Como musicólogo, Nyman es conocido por ser el primero en aplicar el término minimalismo a la música

El gran cierre fue crear el fondo sonoro para el mediometraje A Propósito de Niza, una sátira sobre el glamour de la Costa Azul, realizada en 1930, por el director Jean Vigo junto a Boris Kauffman. Tras finalizar regresó para tocar Morrow. La reacción del público, un poco fría al inicio, fue más notoria según avanzó la noche.

Ayer fue el segundo de un doble encuentro. En el primero, el pasado miércoles, casi cien personas asistieron a la proyección del largometraje Nyman with a movie camera, basado en el documental mudo de Dziga Vertov, El hombre de la cámara, de 1929.

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El original de Vertov reflejaba un día del a sociedad rusa de la época a través del trabajo obrero. Nyman aporta su perspectiva personal y capta con su música la fuerza del original, aunque las imágenes no llegan al nivel de poesía de El hombre de la cámara.

Cuatro años ha tardado en terminar el filme y aclara que este proyecto es constante y reitera que cada presentación es única ya que va renovando las imágenes cuando encuentra otra que “encaja” mejor.

“Utilizo el tema y la trama de Vertov, pero sustituyéndolas por imágenes actuales” explicó en la rueda de prensa obligatoria, tras cancelar todas sus entrevistas, algo que ha hecho en sus últimas visitas a España. Además, en el concierto pidió que se le prohibiera el acceso a los fotógrafos y cámaras freelance y que no se sacaran fotografías en las partes más lentas de las piezas.

Siempre reivindicando su estilo minimalista, Nyman charló con los asistentes de la puesta en escena de su película, que no logró llegar a todos. Al finalizar la función solo quedaban unas 65 personas. La mayoría de los jóvenes asistentes se marcharon a mitad de función. Y mientras algunos buscaron polemizar, el público quedó satisfecho aunque algunos hubieran preferido que las explicaciones sobre el filme se hubiesen realizado antes de presentarlo. “Después de escucharle, noté que me había perdido algunas partes”, explica Pilar, una de las asistentes. Lo que sí es verdad es que el documental no deja indiferente a nadie.

Como musicólogo, Nyman es conocido por ser el primero en aplicar el término minimalismo a la música, en un artículo de 1968 sobre el compositor inglés Cornelius Cardew. Considera las películas como obras de arte y por ello es muy crítico con el cine actual, del cual asegura que ha visto muchos filmes “destrozados por la banda sonora”. Y aunque no le gusta criticar la obra de los demás, considera que en Los hombres que no amaban a las mujeres, (no clarificó cual de las dos versiones cinematográficas) la música está “demasiado presente”, y no se puede seguir el guion. Así es Michael Nyman: un genio con pies de barro.

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