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Tráilers de discos: la penúltima tendencia

La intriga es un elemento infalible y ahora llega a la música. Las minipelículas se imponen para cautivar y captar nuevos parroquianos

Fotograma del videoclip 'White light' de George Michael.
Fotograma del videoclip 'White light' de George Michael.

The Killers, desafiantes, pierden su mirada en lontananza al anochecer sobre un fondo de llamas. Un minuto y medio de alegoría entre heavy y épica, con mucha intriga. Suenan los primeros acordes de su single de adelanto Runaways. No hay más pistas. Un final abrupto y una fecha, octubre de 2012, mes del lanzamiento de su nuevo disco Battle Born. Y a esperar al otoño para ver en que acaba el experimento.

No es que los músicos se hayan pasado a la interpretación, se trata más bien una cuestión de la deriva 2.0 que ha tomado la industria musical en busca de un respiradero por el que poder tomar oxígeno entre tanta mala noticia. La penúltima tendencia consiste en avanzar los álbumes mediante un tráiler como si se tratara de un lanzamiento cinematográfico. “El fin es crear una notoriedad previa que ayude a despertar curiosidad y activar el interés de fans, medios de comunicación, incluso a los no seguidores”, explica Simone Bosé, presidente de la discográfica EMI.

Si The Killers se han puesto místicos para catapultar su nuevo trabajo tras cuatro años de paréntesis, con experimento en solitario de Brandon Flowers entre medias, Mumford & Sons lanzaron el cebo con un teaser más elaborado. Divido en tres partes, comienzan convenciendo a seguidores en mitad de la campiña con un discurso humilde –“No somos la mejor banda, nos gustan demasiados grupos para decir algo así”- que desgrana la idea de sus nuevos temas, para después introducir adrenalina con imágenes de sus conciertos y terminar con un clásico: Coming soon… (Próximamente).

“La diversidad de los estilos musicales de los artistas y los distintos perfiles de los seguidores de cada artista hacen que cada tráiler tenga personalidad propia”, dice Bosé. “Se experimenta al mismo tiempo que se buscan maneras eficaces de transmitir a distintos fans, cada uno con sus códigos estéticos y musicales, cada uno perteneciente a un lifestyle distinto”. Muse, como si de una película se tratara, recurre a unos violines trepidantes para calentar un vídeo de persecuciones, palpitaciones bursátiles y demás consecuencias apocalípticas de la crisis económica, para acabar como los salvadores del mundo con la única ayuda de sus guitarras. “Requieren un alto grado de originalidad y de inventiva, cada vez es más difícil sorprender y llamar la atención”, cuenta Bosé.

George Michael ha tirado de súper estrella para conseguir este efecto en White light, el adelanto de su nuevo disco en ocho años. Entre danzas psicotrópicas de cuerpos atléticos se cuela Kate Moss como reclamo para todos los públicos.

“El concepto webshow, por ejemplo, se orienta más a la idea del making of y aporta más información al seguidor”, añade Alicia Arauzo, directora de marketing de la discográfica Universal. Los chicos que una vez renegaron de las guitarras y que después las amarraron como pecadores arrepentidos han ideado un tráiler didáctico –incluye entrevistas, voz en off, títulos de crédito,…- para argumentar que esta vez han hecho su mejor trabajo y sin arrepentimientos. Keane vuelve con Strangeland, “definitivamente el mejor disco tras un año difícil”. “En dos o tres minutos [la duración media de estas piezas] es muy difícil contar un disco como sucede en el cine, pero se puede captar a muchos seguidores en las redes sociales ahorrando los costes de una campaña publicitaria en televisión”, dice Arauzo.

Como recuerda Bosé, esta manera de despertar la curiosidad, incluso el debate entre el público solo es una nueva pulida a un formato que viene de antaño. “No recuerdo con exactitud el origen de esta tendencia, pero es algo que ya hicieron The Beatles y Pink Floyd”.