Palabras para cambiar el mundo

EL PAÍS reúne a la novelista Belén Gopegui, el periodista Ignacio Escolar, el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubi y a la filósofa Adela Cortina en el encuentro ‘Literatura y activismo’ en la Feria del libro

La escritora Belén Gopegui.
La escritora Belén Gopegui. RICARDO GUTIÉRREZ

Spiderman no es exactamente un intelectual. Ni tampoco consta que haya escrito alguna novela. Sin embargo el lema de su cómic viene a cuenta: “Grandes poderes conllevan grandes responsabilidades”. Los escritores no son superhéroes pero si cuentan con cierto poder respecto a la sociedad a la que se dirigen. “Cambian la manera de percibir y entender la realidad. Gracias a su creación literaria tienen una visibilidad y un protagonismo que los hace responsable a ojos de sus lectores”, afirma Antoni Gutiérrez-Rubí. El asesor de comunicación es uno de los cuatro invitados al encuentro Literatura y activismo que EL PAÍS ha organizado en el Pabellón Actividades Banco Sabadell del madrileño Parque del Retiro el próximo martes 29 de mayo a las 11.30, en el marco de la Feria del Libro.

Gutiérrez-Rubí compartirá mesa con la filósofa Adela Cortina, el periodista y escritor Ignacio Escolar y la novelista y guionista Belén Gopegui. Gumersindo Lafuente, adjunto a la dirección de EL PAÍS, será el moderador de un encuentro que buceará en el papel social de los intelectuales.

"Cuando la literatura predispone a una acción que transforme la injusticia, hace activismo", asegura Gopegui en un correo electrónico. Y cita a Kafka, Carson McCullers, César Vallejo como ejemplos de ello. Una lección de la que, según Escolar, fueron maestros el historiador Tony Judt y el escritor Manuel Vázquez Montalbán. Gutiérrez-Rubí en cambio escoge al narrador y articulista estadounidense James Baldwin, un “artista activista”. “Creo en los creadores que unen indisolublemente su faceta profesional y social”, asegura el autor del blog Las formas son fondo.

Un contexto tan trágico, por usar un eufemismo, aumenta las responsabilidades de esos creadores. “Escritores y periodistas deberían mojarse, más aún en estas circunstancias excepcionales, lo más parecido a una guerra que va a vivir nuestra generación”, sostiene Escolar. Y para Gutiérrez-Rubí, los artistas del lenguaje pueden alejar a los más entristecidos del precipicio: “Las palabras cambian la manera de ver el mundo y de vernos a nosotros en el. Y en este momento de crisis pueden subsanar las heridas y ofrecer esperanza”. Ni más ni menos que el trabajo de Spiderman.

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