CRÍTICA: 'ADIÓS A LA REINA'
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Cabezas para cortar

En los tiempos que corren ver una lista con, textualmente, “las 286 cabezas que hay que cortar para llevar a cabo las reformas necesarias” incita a pensamientos impuros. Pero no; no nos referimos a todos esos que ustedes están pensando; hablamos de una secuencia de Adiós a la reina, película de Benoît Jacquot sobre la Revolución Francesa, en la que se especifican los dos primeros nombres de aquella lista: María Antonieta y el conde de Artois. “La mía es la 21ª que quieren rebanar”, clama el poseedor de la retahíla de nombres. Qué gran momento de cine, aplicable a cualquier ciclo histórico con tendencia a la depresión, si su director lo hubiese rodado con más ímpetu.

Centrándose en la relación de María Antonieta con una de sus sirvientas de nivel medio, su lectora adjunta, cargo que da una idea del grado de capricho reinante en la corte, Jacquot filma el alzamiento desde la toma de la Bastilla hasta la huida regia durante la llamada noche de Varennes a través de una puesta en escena sin síntomas de homogeneidad: mientras hay variados momentos, con la cámara al hombro pegada de forma nerviosa a las espaldas de la protagonista, en los que parece una película de los hermanos Dardenne ambientada en palacio (socialrealismo punteado por la presencia de las ratas, las enfermedades de la piel e incluso por alguna caída en los pasillos de Versalles por querer correr con aquellos vestidos), en otros no pasa de un vulgar academicismo solo roto por un par de zooms a destiempo. Además, la banda sonora de Bruno Coulais, con ecos del Jonny Greenwood de Pozos de ambición, escupe continuas notas de intriga palaciega por medio de violines y violonchelos, pero las imágenes no alcanzan a transmitir tal desasosiego musical.

'Adiós a la reina'

Dirección: Benoît Jacquot.

Intérpretes: Léa Seidoux, Diane Kruger, Virginie Ledoyen, Michel Robin, Xavier Beauvois.

Género: drama. Francia, 2011.

Duración: 105 minutos.

Al menos Jacquot ha evitado el error de Sofia Coppola en la parte final de su María Antonieta y mantiene un escrupuloso punto de vista en los miembros de la corte, dejando a la masa revolucionaria en todo momento fuera de campo. Así que quizá la gran novedad de Jacquot sea el haber introducido en su relato una de las grandes habladurías de la época: el lesbianismo de María Antonieta y su relación con Gabrielle de Polignac. Novedad que, de todos modos, poco aporta a la (discreta) emoción de la película.

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Sobre la firma

Javier Ocaña

Crítico de cine de EL PAÍS desde 2003. Profesor de cine para la Junta de Colegios Mayores de Madrid. Colaborador de 'Hoy por hoy', en la SER y de 'Historia de nuestro cine', en La2 de TVE. Autor de 'De Blancanieves a Kurosawa: La aventura de ver cine con los hijos'. Una vida disfrutando de las películas; media vida intentando desentrañar su arte.

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