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Ocho formas de transitar el alambre

De Vigo a Sevilla o los grandes museos, así se viven los recortes en centros emblemáticos

Una imagen del CAAC de Sevilla.
Una imagen del CAAC de Sevilla.

Darse una vuelta por el mapa artístico español puede resultar descorazonador. Lo que antes parecía una sinfonía de subvenciones públicas para crear un inédito tejido de arte contemporáneo, ahora más bien parece el paisaje después de una batalla. Una orgía de derroche y megalomanía.Un relato en el que cuesta encontrar las buenas noticias (como esta: Caixaforum parece ser la única entidad que lejos de sufrir recortes, aumenta su presupuesto para este año; de 69 millones, frente a los 64 del anterior). Lo que sigue es un repaso a las desiguales desdichas de ocho realidades de infraestructuras y programaciones afectadas de una u otra manera por los recortes.

De la Bienal de Valencia a los cortes de luz

Una de las célebres banderas de Jasper Johns, plato fuerte de la programación del IVAM en 2010.
Una de las célebres banderas de Jasper Johns, plato fuerte de la programación del IVAM en 2010.

El arte contemporáneo vivió su época de vacas gordas en la Comunidad Valenciana con la apuesta de la Generalitat, gobernada por el PP, por la Bienal de Valencia. La iniciativa, sin embargo, fue suprimida en 2007, con solo cuatro ediciones a cuestas y dejando un reguero de deudas. Con la llegada de las vacas flacas, todo ha ido a peor. La promotora política de la Bienal, Consuelo Ciscar, pasó a dirigir el IVAM. Desde 2007 a la actualidad, el Institut Valencià d’Art Modern ha perdido más del 40% del presupuesto (de 14,4 millones a 8,6 millones) que le asigna la Generalitat. El IVAM vive en sus carnes los muy graves problemas de tesorería de la Generalitat, hasta el punto de que la dirección del museo tuvo que negociar con Unión Fenosa el pago de los retrasos de los recibos de la luz tras el aviso de la eléctrica del riesgo del corte de suministro.

Con todo, Ciscar asegura que puede mantener el mismo nivel de calidad que los años anteriores, gracias al aumento del patrocinio privado, que ha sido de un 102,95 % anual en el último quinquenio. Instalada en el optimismo, no cree que la situación acabe siendo mala para el arte y la cultura. "Las crisis económicas son cíclicas. Ni es la primera, ni será la ultima. La inspiración y la creatividad funcionan al margen".

El Marco de Vigo: casi la mitad de presupuesto

Fue en los años previos a la debacle motivo de orgullo moderno para los gallegos. Pero eso era antes. Ya recortó su presupuesto el Marco de Vigo el año pasado y en este la tijera hará aún más daño. Todavía no se ha concretado la aportación que realizará la Xunta, pero sí se sabe que se han perdido patrocinadores. El presupuesto final rondará el millón de euros, frente a los 1,7 millones de 2010. ¿La consecuencia? Se ha reducido el número de exposiciones y estas se prolongan durante más de seis meses.

Una bienal en la piqueta

La BIACS, organizada por una fundación privada pero con apoyo público, ha sido el segundo intento de la galerista Juana de Aizpuru de colocar a Sevilla en el mapa del arte contemporáneo internacional. La cuarta edición de la bienal, programada para 2010, se ha ido aplazando por problemas económicos –ya que la fundación arrastraba una deuda de ediciones anteriores y, finalmente, no se celebrará tampoco este año. El presupuesto de la Biacs3 fue de unos 2,5 millones de euros, de los que aproximadamente un 50% procedía de fondos públicos.

Al mal tiempo: Ai Wei Wei

El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla, CAAC, que desde 2010 dirige Juan Antonio Álvarez Reyes, ha visto perder un 40%, su presupuesto. Lo único que no han tocado es el programa educativo. Álvarez Reyes es de los más preocupados por el futuro: “El sistema artístico español no puede aguantar más poda, a no ser que lo que se busque es su aniquilación”. Por el momento, y para evitar la suya propia, el gestor se agarra a su programación y mantiene, contra viento y marea, la primera muestra que se le dedicará en España a Ai Wei Wei, prevista para el próximo mes de septiembre.

Congelación de compras en el Artium

Vista exterior del Artium de Vitoria.
Vista exterior del Artium de Vitoria.

La apuesta vitoriana por el arte contemporáneo mantiene las exposiciones previstas, salvo una. Y en Artium han tenido que congelar salarios, reducir el gasto corriente y congelar las compras. Castillejo reconoce que puede que sea cierto que en los años anteriores a la crisis se vivió en este sector un período de cierta prosperidad y quizás sea cierto también que esos tiempos difícilmente regresen. “Creo que es inevitable que, superados estos malos momentos, volvamos a dar pasos hacia adelante. Respecto a la creación, puede suceder que la crisis deje en el camino a creadores que no puedan consolidar una trayectoria vitalmente sostenible, pero también creo que esta situación complicada genera un impulso creativo que en otros momentos no se produce. Hay por tanto un riesgo pero también una oportunidad. Respecto al futuro de los museos, creo que después de las dificultades actuales las aguas volverán a su cauce y que, en cualquier caso, todos habremos aprendido muchas cosas de la experiencia, entre otras, la necesidad de que las estructuras culturales sean sostenidas y también sostenibles. En concreto, se impone un cambio en el modelo de gestión de los museos, un modelo que debe estar orientado hacia la transparencia”.

Adiós a Juan Manuel Ballester en Segovia

En un tono cercano a la emergencia se sitúa el Museo Esteban Vicente, dependiente de cuatro instituciones públicas y una privada. Su directora, Ana Martínez de Aguilar, detalla que su presupuesto (1.109.000 euros) ha sufrido un recorte del 30% con respecto a lo que tenían hace dos años, y se teme lo peor en abril. De momento, se ha tenido que aplazar, sine die, la necesaria remodelación del edificio, para la que estaban acordados seis millones de euros.

No se están cubriendo plazas vacantes de cargos necesarios para la vida del museo, como la de la subdirección y ha tenido que posponer su proyecto estrella de la temporada, una exposición con José Manuel Ballester sobre el patrimonio.

Se buscan nuevas formas en el Reina Sofía

El Reina Sofía.
El Reina Sofía.

Grandes centros como Prado y Reina Sofía, no son una excepción a la hora de sufrir recortes, aunque su fortaleza poco tiene que ver con el resto. Manuel Borja-Villel reconoce que en el Reina Sofía se ha producido una reducción drástica de su presupuesto durante los últimos cinco años. Pese a ello no reconoce cancelaciones en la programación ni reducción de personal. “Hemos buscado nuevas fórmulas. La aprobación de la Ley Propia para el Museo, con lo que conlleva de autogestión, hace que estemos incrementando los esfuerzos para buscar recursos propios. En paralelo, próximamente quedará constituida la fundación que permitirá la entrada de la sociedad civil en nuestros proyectos, además de facilitar el establecimiento de puentes sólidos con Latinoamérica. Al tiempo estamos trabajando en red con otros centros de arte, especialmente en lo que se refiere al intercambio de exposiciones, a las coproducciones, a la creación de itinerarios… Estamos viviendo un cambio de paradigma; es el momento del conocimiento. La crisis que atravesamos no es coyuntural sino sistémica. Cuando superemos esta fase, no volveremos a estar donde estábamos. El mundo de la cultura, y en particular de los museos, ha de replantear sus principios. Tenemos la obligación moral y ética de buscar otras formas de institucionalidad, esto es, otras formas de coleccionar, de crear relatos y de educar".

Interior del Museo del Prado.
Interior del Museo del Prado.

¿Y qué dicen de todo esto en el Prado?

Miguel Zugaza, director del buque insignia del arte español, se pone en lo peor para los presupuestos que actualmente se elaboran; se acercarán al escenario más desfavorable señalado por el Plan de Austeridad del 2010. Desde aquel año, la aportación del estado al Prado ha caído un 30%, lo que equivale a unos seis millones euros anuales. “Cada museo”, opina Zugaza, “tiene que procurar responder a la situación con sus medios, al mismo tiempo que ajustando su gasto. En el caso del Prado, en vez de reducir la actividad, hemos decidido ampliar nuestra oferta de servicio público, entre otras cosas, abriendo todos los días de la semana. Los nuevos ingresos, como digo, pueden compensar la pérdida de financiación pública”.

Como otros, el director del Prado ve el futuro del museo ligado al sector privado. “Está claro que el sistema no se va a poder sostener como hasta ahora. Va a cambiar la forma de financiación de los museos, igual que la de todos los servicios públicos. No va a ser solo la Administración la que va a decidir qué cosas van a poder mantenerse y cuáles no. La sociedad civil va a tener que adquirir un protagonismo muy grande".