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ESPECIAL GOYA

Retazos de cuatro vidas

Los documentales candidatos a los Goya se centran en cuatro personajes reales: Miquel Barceló, Manuel Cortés, Enrique Morente y Baltasar Garzón

Cuatro hombres. Cuatro historias basadas en una realidad. Los documentales que este año están nominados a los Goya tienen en común que cada uno de ellos está centrado en un personaje real. La creación en solitario de un pintor en el paisaje de Malí. El encierro en vida de un alcalde republicano. Un cantaor embelesado ante el arte de Picasso y la confesión de un juez acorralado. Miquel Barceló, Manuel Cortés, Enrique Morente y Baltasar Garzón protagonizan los largometrajes –El cuaderno de barro, dirigido por Isaki Lacuesta, 30 años de oscuridad (Manuel H. Martín), Morente (Emilio R. Barrachin) y Escuchando al juez Garzón (Isabel Coixet)- que optan al Goya al mejor documental en la edición que tendrá lugar el próximo día 19.

Arte en un atardecer africano

El cuaderno de barro es el homenaje a un gran pintor y su paisaje. Delante de la cueva del león, frente a un campo de cebollas y con el sol africano en el horizonte, Miquel Barceló dijo adiós a su exitosa performance Paso Doble delante de la cámara de Isaki Lacuesta. Sin focos y al aire libre, Barceló, junto al bailarín y coreógrafo Josef Nadj, realizó por última vez su obra en ese gran bloque de arcilla moldeable. Fue una manera de devolver a su tierra la performance que nació allí, en la región de Sangha, en Malí. Y allí estaba Lacuesta para retratar el trabajo de Barceló, vinculado a ese país africano desde hace 20 años.

Después de tantas representaciones de Paso Doble por todo el mundo, Barceló confiesa que nunca se encontró con un público tan puro como el de Sangha. Fue un día al atardecer cuando se realizó la obra en directo, con las últimas horas solares, frente a un pueblo que nunca ha visto siquiera un televisor, ni tampoco imágenes en movimiento. Es el África profunda, donde todavía toda la cultura es oral, recordaba entusiasmado Miquel Barceló durante la presentación del documental en el último Festival de Cine de San Sebastián. “Todos los gestos que yo utilizo en Paso Doble los aprendí ahí, de esa gente que usan el arcilla para proteger sus casas del derrumbe en la época de lluvias. Ellos sí que saben lo que significa dar un puñetazo sobre la arcilla”. Isaki Lacuesta también entró en la soledad creativa de Barceló, en el taller donde el artista realiza su trabajo. Le puso una condición Barceló al realizador: que él iba hacer exactamente lo mismo que haría si él no estuviera delante.

Un encierro de 30 años

Manuel Cortés tenía 33 años cuando, perseguido por el bando franquista tras la Guerra Civil, tuvo que encerrarse en un hueco en la pared para salvar su vida. De allí salió 30 años después, con arrugas y muchas canas. 30 años de oscuridad, dirigido por Manuel H. Martín, se adentra en la vida de esos topos que se vieron obligados a esconderse de la represión del bando vencedor en la guerra española. Manuel Cortés, el último alcalde republicano de Mijas (Málaga) es solo uno de ellos.

Se escondió un 17 de noviembre de 1939, el día que llegó de noche a la casa familiar de su pueblo, y no salió hasta 1969, cuando el Boletín Oficial del Estado publicó un decreto de amnistía en el que se “perdonaba” los supuestos “crímenes” que habían cometido. En el caso de Cortés ninguno. Su único crimen fue su pertenencia al bando republicano y su defensa de la clase trabajadora y de los agricultores frente a los terratenientes. De familia muy humilde, Cortés, el menor de ocho hermanos, fue dado en adopción al morir sus padres. Aprendió a leer y escribir y fue elegido concejal de su pueblo en 1936. Tras la victoria de las tropas de Franco, Cortés huye hacia Valencia, sin su mujer y su hija, entonces una niña de meses, y vuelve a Mijas al finalizar la guerra. Fue su mujer, Juliana, la que le aconsejó esconderse tras comprobar los fusilamientos a los que estaban siendo sometidos los políticos de la República. Manuel no pudo salir de su escondite ni el día que murió su padre, ni en la boda de su hija, ni tan siquiera cuando falleció su pequeña nieta. 30 años fueron muchos.

¿Había valido la pena vivir así? El documental de Manuel H. Martín, el primero que dirige para el cine, es todo un viaje a aquel horror en el que mezcla entrevistas con historiadores, periodistas y familiares de Cortés con imágenes reales de la época, pero con un tratamiento y un sentido dramático de un filme de ficción. Es una historia de intriga y emoción en la que el espectador entra de lleno. La parte que relata la vida de Cortés y su familia se ha realizado en dibujo animado, como si se tratara de una novela gráfica. “La familia de Cortés no tenía material gráfico, ya que todas las fotos de la época fueron destruidas por miedo a ser descubiertos. Eso, unido a que la nieta habla de su abuelo como si fuera fantasma, nos decidió a llevar a cabo esa parte histórica como si de un dibujo fantasmal se tratara”, asegura el realizador. Juan Diego y Ana Fernández ponen voz al matrimonio formado por Manuel y Juliana.

Fotograma del documental 'Morente'. ampliar foto
Fotograma del documental 'Morente'.

Una noche junto al Guernica

Una semana antes de su muerte, el 13 de diciembre de 2010, el cantaor Enrique Morente pasó toda una noche frente al Guernica, el cuadro de Picasso que se exhibe en el Museo Reina Sofía de Madrid. Delante de la trágica obra, Morente cantó y gritó, con las palmas como único acompañamiento.

Estas imágenes forman parte de Morente. El barbero de Picasso, dirigido por Emilio R. Barrachina, y que adentra al espectador en la música del más grande genio del flamenco. Por algo dice su realizador que Morente es, más que un documental, un musical. El 80% del trabajo se centra en la música del cantaor y el resto en sus reflexiones. Rodado con siete cámaras, el largometraje incluye la última grabación realizada solo un día antes de su ingreso en la clínica madrileña, en la que falleció tras una operación de estómago. La muerte del cantaor no cambió el planteamiento inicial del proyecto, ni se añadió nada más. Fue el propio Morente el que quiso que el eje central de la película fuera la amistad entre Eugenio Arias, el peluquero, amigo y confidente de Picasso, con el pintor.

Trailer del documental 'Morente'.

El cantaor, que eligió unos poemas de Picasso para cantar, cuenta en la película el porqué de esta decisión. “Me llamó la atención su sentido desenfadado y de libertad, como no podía ser de otra forma, ya que todas sus líneas estaban escritas con amor y gracejo, sentido que no había perdido de su condición de malagueño, recordando una y otra vez la luz, los sabores y los olores de Málaga. Me juego mucho el atreverme a musicarlo”. Barrachina, que rueda en estos momentos un filme de ficción con guion de Gonzalo Suárez, espera con ansiedad la gala de los Goya. Cree que el género documental vive en nuestra industria un buen momento. “La propia crisis está llevando a muchos directores de ficción al género documental, porque es aquí donde ahora se puede innovar y experimentar más”, añade el realizador que, cuando se le pide una quiniela, asegura: “Si el voto es cinematográfico estará abierto, si es político ganará el documental de Garzón”.

El juez Baltasar Garzón. ampliar foto
El juez Baltasar Garzón.

La confesión de un juez

Las declaraciones del juez Baltasar Garzón en las que habla de sus tres procesos judiciales provocan un mayor impacto después de la condena, el pasado jueves, del Tribunal Supremo a 11 años de inhabilitación por el caso de las escuchas de Gürtel. Ese día, Isabel Coixet estaba en Lisboa y su voz al teléfono era una mezcla de tristeza e irritación. El documental, pagado por la propia realizadora, surgió a raíz de la indignación de Coixet al ver la campaña de acoso y derribo que estaba sufriendo el juez de la Audiencia Nacional, un “juez que ha arriesgado su vida para luchar contra el narcotráfico, ETA, el terrorismo y la corrupción”. “No le conocía de nada pero conseguí su correo electrónico y le escribí proponiéndole una larga entrevista. La primera vez me dijo que no, que pensaba que podía ser contraproducente, pero al cabo de unos meses le insistí discretamente y entonces me dijo que adelante”, explica la directora. Escuchando al juez Garzón es una entrevista realizada por el escritor Manuel Rivas, sin cuestionario previo.

Lo único que sí tenían claro Rivas y Coixet es que la entrevista debía de centrarse en los tres procesos (caso Gürtel, víctimas del franquismo y el de unos supuestos pagos por unas conferencias en Nueva York). El mismo día de la grabación, realizada el 18 de diciembre de 2010 en Madrid, fue cuando Coixet conoció a Garzón. “Tengo esperanzas de que el tribunal llegue a las reservas de sentido común que todavía pueda tener”, aseguraba la realizadora catalana días antes de la condena del pasado jueves. De momento, no ha sido así. Garzón y Rivas frente a frente en una mesa con sendos vasos de agua. El escritor con papeles, el juez con ninguno. Las siete horas grabadas quedaron en dos y, según cuenta Coixet, Baltasar Garzón no tocó nada. Escuchando al juez Garzón, que se proyectó en el Festival del Cine de Berlín justo ahora hace un año, solo ha sido emitido por Digital Plus. Ninguna televisión, ni pública ni privada, ha querido ponerlo en su parrilla.

Isabel Coixet, en caso de recibir el Goya el próximo día 19, leerá unas palabras de Garzón, si es que éste así lo quiere. En todo caso, la realizadora lanzará un alegado a favor de la justicia. “No hay justicia. ¿Porqué se procesa ahora a Garzón en este momento? ¿qué hay detrás de estas acusaciones?” De momento las preguntas quedan sin respuesta.

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