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Tebeos celtibéricos en Angulema

El salón de cómic más importante del mundo tiene a España como invitado

Preparativos, el pasado miércoles, de expositores y carteles en el Salón del Cómic de Angulema (Francia).
Preparativos, el pasado miércoles, de expositores y carteles en el Salón del Cómic de Angulema (Francia). AFP

“Los tebeos son cosa de niños”. “No tiene sentido incluir los cómics en una sección de cultura al mismo nivel que los libros o las películas”. “El cómic es un género pobre”.

Y así, sucesivamente. Son solo tres de los infinitos testimonios reales que acerca del género han sido pronunciados o escritos en ocasiones por personas reales, algunas de ellas incluso habituales de las páginas culturales. Claro que, si uno recuerda frases como esas en un contexto como el arranque del Salón del Cómic de Angulema (ayer), la cosa suena ridícula por la vía de lo anacrónico.

Durante la cita, la ciudad suele pasar de 40.000 a 200.000 habitantes

Porque Angulema, que celebra hasta el domingo el guateque número 39 de su ya larga historia en viñetas, simboliza como pocos lugares (Lucca, Barcelona, San Diego...) el auge de lo que algunos llamaron el noveno arte a nivel mundial. Desde los mangas japoneses hasta los superhéroes estadounidenses y desde la maestría ya clásica de Moebius hasta los nuevos ilustradores españoles, el avance de la industria del cómic responde a aquellas tres aseveraciones de manera radical, desmintiéndolas de entrada. No es (solo) para niños, es un género con una historia de más de un siglo y una dilatada galería de clásicos, es objeto de subastas millonarias en Internet y de tiradas millonarias en países como Francia, Bélgica o Italia (por no hablar de los mencionados EE UU y Japón) y solo hay que leer el magnífico tratado El cómic como arte secuencial publicado en 1985 por el maestro Will Eisner para caer en la cuenta del valor del tebeo en tanto que cultura e industria. Y si no, que se lo digan a los tiburones de Hollywood, que un buen día cayeron en la cuenta de las infinitas posibilidades de traslación al cine, empezaron a comprar derechos como locos y a precios de oro, y en ello siguen...

Pero Angulema (más de 200 editores y una legión de autores firmando ejemplares en todos los rincones de la ciudad) no es la capital de lo que pudiera llamarse el cómic / mercado, sino de lo que ya hay que acuñar como el cómic / cultura. Los tebeos contemplados, expuestos y vendidos como producto cultural, en muchos casos de culto, es el concepto-estrella en esta localidad del sur de Francia que, de sus 40.000 habitantes estables, suele pasar estos días a cerca de 200.000. Mucho tiene que ver con todo esto el hecho de que, en Francia, la bande dessinée es un fenómeno con abundante presencia en los suplementos culturales, en cientos de librerías especializadas por todo el país y en unas ventas que alcanzan en algunos casos los 100.000 ejemplares, algo directamente imposible en España.

La exposición ‘Una España de viñetas’ es uno de los platos fuertes de este año

Entre esas 200.000 almas figuran los autores españoles que conforman la pequeña embajada invitada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. La exposición Tebeos: una España de viñetas, comisariada por Álvaro Pons —autor del blog La cárcel de papel y colaborador habitual de EL PAÍS— fue inaugurada ayer en presencia de la flamante directora general de Políticas e Industrias Culturales y del Libro, Teresa Lizaranzu, en su primer gran acto público. Vaya, al fin y al cabo, los cómics son libros con todas las de la ley.

Viñetas hispanas

El Salón de Angulema (Festival International de la Bande Déssinée d‘Angoulême (www.bdangouleme.com) tiene este año como invitados estelares a autores españoles como Max, Paco Roca, Bartolomé Seguí, Felipe Hernández Cava, Antonio Altarriba, Kim o Santiago Valenzuela (Paco Roca, autor de Arrugas y Premio Nacional de Cómic, no ha viajado a Francia por estar inmerso en la promoción de la versión cinematográfica del álbum).

La exposición Tebeos: una España de viñetas analiza la evolución del género desde finales del XIX hasta los nuevos autores del cómic español.

La 39ª edición de la manifestación más importante del mundo en su género ofrece, además del apartado estrictamente comercial, sesiones de firmas, actuaciones en directo y conciertos. Mañana se conocerán los premios que imparte el Salón, entre ellos el Gran Premio, una especie de Oscar del Cómic a la europea. El autor estadounidense Art Spiegelman es este año el presidente de honor del Salón.