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El Teatre Lliure de Lluís Pasqual suspende tres montajes por la crisis

La temporada concluirá el próximo mes de mayo

Lluís Pasqual anuncia las medidas en la presentación de ‘Quitt’, de Peter Handke

Lluís Pasqual, durante la conferencia de prensa del Lliure. Ampliar foto
Lluís Pasqual, durante la conferencia de prensa del Lliure.

La crisis sacude a otra institución cultural emblemática de Cataluña. Por problemas presupuestarios, el Teatre Lliure de Barcelona acabará la temporada a finales de mayo y no volverá a alzar el telón de su programación habitual hasta mediados de octubre, aunque en julio la sede de Montjuïc ofrecerá algunos espectáculos correspondientes al festival Grec. Asimismo, también a causa de las penurias económicas, el Lliure ha decidido eliminar tres de los espectáculos anunciados a inicios de la temporada L’onada, de Ignacio García May (programada del 2 de mayo al 3 de junio), Amadeu, montaje de Albert Boadella sobre las zarzuelas de Amadeo Vives (12 al 22 de junio) y Bombollavà, con Pep Bou y Lluís Pasqual, coproducción en la que intervenía el Piccolo Teatro de Milán y que iba a formar parte del Grec. Así lo ha explicado hoy martes el director del Lliure Lluís Pasqual en una conferencia de prensa convocada para presentar el nuevo espectáculo del colectivo, Quitt, de Peter Handke, dirigido por el propio Pasqual. El monto total del recorte presupuestario es de 614.000 euros.

El director del Lliure justificó las medidas por los “recortes brutales”. Explicó que en el Lliure los efectos recaen sobre la parte artística pues la estructura está ya tan debilitada, dijo, que no puede adelgazarse más. “Somos cuatro y el cabo”, ilustró. “No es el caso del Liceo, aquí no podemos hacer un ERE”. Según Pasqual las medidas han sido comunicadas ya a las administraciones de que depende económicamente el teatro (Generalitat, Ayuntamiento, Diputación de Barcelona y ministerio de Cultura). Pasqual matizó que aunque no se abra al público durante el periodo señalado, la actividad laboral continuará.

En cuanto a Quitt, la obra de Peter Handke que lleva a escena el Teatre Lliure en Montjuïc se subtitula Els irresponsables són en vies d’extinció (en realidad ese es su título original, Die Unvernünftigensterben aus) y viene como anillo al dedo, visto la que está cayendo. El personaje del título catalán, el protagonista, es un empresario que pretende ejercer de demiurgo del mercado en una atmósfera que recuerda poderosamente el desastre actual.

“La pieza es un objeto raro”, reflexiona Lluís Pasqual,que dirige el montaje, cuyo estreno tendrá lugar el jueves. “La obra de Handke se ha convertido con el tiempo en un poema. Es entrar en un mundo de astillas, violento, feo y duro,inarmónico. Nunca es amable”. Pasqual señala que Quitt es una “falsa obra de teatro”, hay en ella un hilo, “la historia de un empresario, Herman Quitt (Eduard Fernández), y su fin”. Quitt tiene planes, suelta sentencias, habla de los mercados, los precios, los salarios. Dice que habrá que pagar salarios más bajos. Es el propio capitalismo. Y acaba al final consigo mismo”. La obra es de 1974. Pero resulta escalofriantemente actual. “El personaje de Quitt propone deslocalizaciones y que se fabrique en Oriente. Venimos de unos que decidieron eso ya hacetiempo”.

Pasqual matizó que aunque no se abra al público durante el periodo señalado, la actividad laboral continuará

Pasqual compara la pieza, por lo perturbador y lo que tiene de sugerente sobre nuestra contemporaneidad con“otro poema”, este cinematográfico, EyesWide Shut, la película de Kubrick. “Handke es un poeta muy mental, muy poco carnal, sus personajes son en realidad actores encarnando palabras. En Quitt hay palabras, palabras, palabras. Y una metateatralidad constante. Habla del fin de un empresario y del fin del personaje teatral como entidad y concepto. Como algo que ya no representa al espectador. El personaje, nos dice Handke, ha muerto”.

El director considera que decir que Quitt habla de hoy “es una obviedad”. No se trata de una metáfora,“no es como Fuenteovejuna, es algo crudo, que tenemos delante, de lo que hablan cada día los diarios”. La primera parte es más realista, dice, “la segunda más onírica, aunque esta es una palabra que odio, como “mágico”. En pasajes habla de economía, de consumidores, de publicidad, de estrategias publicitarias, de empresarios”.

Pasqual insiste en que es un espectáculo duro. “Formalmente tiene que doler.Hemos de ver ahí la locura inexplicable en la que hemos desembocado y que ha sido fabricada por gente concreta”. ¿Tiene algo de conspirativa la historia?“En Handke estamos en un contexto no realista. No le da forma a esa trama”,Pero ¿se ve la relación con la crisis actual? “Si quieres agarrarte a algo,puedes decir: ‘oh, venimos de ahí’ De ese momento en que a alguien se le ocurrió la idea, la deslocalización.

Pero Handke no lo explica como si fuera Benavente. Es algo abstracto y tratar de definirlo es como intentar hablar con lenguaje figurativo de un cuadro que no lo es”. Quitt, con traducción al catalán de Feliu Formosa, cuenta con un gran reparto. Además de Fernández están Andreu Benito, Jordi Boixaderas, JordiBosch, Míriam Iscla, Lluís Marco, Marta Marco y Boris Ruiz. El espectáculo es una coproducción con el Centro Dramático Nacional y se verá en Madrid (Teatrovalle-Inclán) del 7 de marzo al 1 de abril.

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