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El colorido intimista de Berthe Morisot

La Fundación Thyssen dedica una gran exposición monográfica a la gran dama del Impresionismo

Nieta de Fragonard, alumna de Corot, esposa de Eugène Manet y parte esencial del grupo de pintores impresionistas que rompieron con la idea tradicional de pintura en París a finales del XIX, ha sido considerada durante mucho tiempo como una acompañante de Edgar Degas, Claude Monet, Camille Pisarro, Auguste Renoir y Alfred Sisley. Pero Morisot (Bourges, 1841-París-1895) fue mucho más que una actriz secundaria dentro del movimiento impresionista. Sus paisajes, retratos femeninos y escenas cotidianas reconocen su protagonismo indiscutible. La Fundación Thyssen abre mañana al público la primera exposición monográfica que se le dedica en España. Son más de 30 obras prestadas por el Museo Marmottan Monet de París y la Fondation Pierre Gianadda de Martigny (Suiza), que se exponen en diálogo con otras piezas maestras del impresionismo, propiedad del Thyssen. Se trata de un adelanto de la gran antológica que el Marmottan le dedicará en París el próximo mes de marzo.

Paloma Alarcó, jefa de conservación de Pintura Moderna del museo ha comisariado la exposición con un recorrido temático, cronológico y biográfico: Corot y la pintura al aire libre, Manet y el retrato íntimo: Pintar la vida, vivir la pintura, Parques y jardines y el mundo rural.

El óleo El espejo psiqué (1876), propiedad del museo Thyssen sirve de arranque. Con esta tela, Morisot participó en la Tercera Exposición Impresionista de 1877. La joven que se viste ante el espejo estilo imperio, recoge su preocupación por el estudio de la luz y el color. Mujer burguesa y urbanita, describe también su interés por temas como la moda.

Ante los bosques de pinceladas de colores que conformaban sus jardines y los delicados desnudos femeninos en actitudes cotidianas, Alarcó habla de la diferencia entre el tratamiento que sus compañeros pintores daban a estos mismos asuntos. "En ellos", explica la comisaria,"los desnudos son presentados desde las perspectiva de un voyeur. Ella los rodea de un ambiente intimista y cotidiano que facilitan la aproximación del público". El poeta Paul Valéry resumía la forma de Morisot de entender el arte: "Vivía su pintura y pintaba su vida".