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Bob Wilson: "Odio el naturalismo en la ópera"

El Teatro Real estrena Pelléas et Mélisande con escenografía del director tejano y la batuta de Sylvain Cambreling

Pelléas et Mélisande, de Claude Debussy, es una pieza de contrastes, de superposición de capas: en el sonido, en los colores, en la luz... Bob Wilson, el autor de la escenografía del montaje que el Teatro Real estrenará el próximo lunes 31 (y que se ha presentado esta mañana), quiso dejarlo bien claro. Pero también subrayó lo perfecta que resulta para su manera de trabajar en ópera, basada en la artificialidad del propio teatro. "Odio el naturalismo. Estar en el escenario es algo artificial, por lo tanto tratar de ser natural resulta artificial. Hablar, la iluminación, cómo se anda... Es un arte artificial. Lo que es interesante para mí de Debussy y de su texto es que se presente así. Es una obra muy adecuada para mi forma de trabajar". De hecho, el montaje se estrenó antes en Salzburgo y en París, bajo la tutela de Gerard Mortier y la batuta, también, de Sylvain Cambreling.

Contraste también es el que vivirán el teatro y la orquesta con esta obra después del exitoso estreno de Elektra, cercana en periodo de creación, pero radicalmente distinta en su concepción. Cambreling ha resaltado que la pieza de Debussy, un drama simbolista escrito por Maurice Maeterlinck en 1892, debe interpretarse con mucho refinamiento. "Elektra es la virtuosidad, la opulencia. Una luminosidad que viene del sol. Esto es completamente diferente. Ahora es sensibilidad, presión exacta, pero sin que invite a dormirse, claro. La luz, en este caso, es más fría, viene de la luna".

El sonido, la música, de nuevo se convierten en piedra angular de las representaciones del Real. Por ello, Bob Wilson (Texas, 1941), considerado uno de los mejores escenógrafos del mundo y autor también de la obra Vida y muerte de Marina Abramovic (que el Real estrenará en abril de 2012), ha creado un espacio idóneo para, como dice él, "escuchar mejor". "Ese es mi reto. Para mi gusto, en algunas operas hay demasiado movimiento en escena. Con los ojos cerrados se escucha mejor, pero yo quiero crear una situación en la que incluso se pueda oír mejor que con los ojos cerrados. Como escucha un animal, con todo su cuerpo, no solo con los oídos".

Cambreling, muy atento a lo que decía Wilson, encantado de disfrutar de un campo tan abonado para sus cualidades como director de orquesta y con la roída partitura de la obra con él (dice que usa la misma desde hace 30 años), ha resaltado la importancia de Debussy y cómo éste contribuyó a la revolución musical de finales del siglo XIX. "Fue el primer premoderno, antes que Stravinski o Schönberg", ha dicho. "En esta ópera el fenómeno natural está muy presente, la luz, la noche, el bosque y el mar, sobre todo el mar, en aparente calma, por eso estoy muy de acuerdo con Bob Wilson, porque en esta obra todo son contradicciones: la calma y el movimiento, el fuego o el hielo...". Mélisande será interpretada por Camila Tilling (que ya estuvo en el San Francisco de Asís del pasado verano) y Pelléas estará encarnado por Yann Beuron (presente en la brillante Iphigénie en Tauride del año pasado como Plylade).

Mortier se deshizo en elogios hacia Bob Wilson, de quien dijo que ha "transformado el teatro varias veces" y subrayó la vigencia del libreto de Maeterlinck, que incluso comparó con Melancolía, el filme recientemente estrenado de Lars Von Trier. "Es una propuesta magnífica. Este es un tiempo en el que todos hablan por Facebook y Twitter, pero él reflexiona sobre el silencio, el vehículo para descubrir la vida del alma interior. Creo que es una obra muy interesante para los jóvenes".