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Muere el dibujante argentino Francisco Solano López, autor de 'El Eternauta'

Su poderoso dibujo en blanco y negro reflejaba con precisión la vida y el paisaje de los barrios de Buenos Aires

Francisco Solano López, que murió hoy en Buenos Aires, a los 83 años, fue un extraordinario dibujante de cómic, autor de una obra extensa y premiada, pero lo que le hizo alcanzar la categoría de mito cultural argentino fue una sola imagen: la de El Eternauta, que dibujó por primera vez en 1957 para unos textos de su amigo Héctor Germán Oesterheld. Aun hoy, El Eternauta, un hombre llamado Juan Salvo, que, vestido con una especie de traje de buzo, lucha en las calles de Buenos Aires contra una invasión extraterrestre, aparece en actos políticos de la izquierda peronista y en pintadas en las calles porteñas, como un símbolo de los años 70, reivindicados por las juventudes kirchneristas.

La primera versión de El Eternauta, ilustrada enteramente por Solano, tuvo un éxito formidable, pero es probablemente El Eternauta II, que retomó en 1976, la que más marcó su vida. Los textos de la nueva historieta eran más agresivos y de carácter más político, como reflejo de las ideas del guionista, Oesterheld, que militaba en la organización armada Montoneros y que escribió la mayoría de esos textos desde la clandestinidad. El Eternauta se convirtió en el líder de la resistencia que luchaba para liberarse del sometimiento al invasor.

Oesterheld fue capturado, desaparecido y asesinado probablemente en 1977, al igual que sus cuatro hijas, de 25, 24,19 y 18 años de edad, que también eran militantes montoneras y que también fueron secuestradas en diferentes operaciones militares. Solano logró que su hijo Gabriel, también detenido, fuera enviado a una cárcel común, de donde consiguió sacarlo para huir inmediatamente a España y, después, a Brasil. En su exilio, el dibujante siguió creando personajes y nuevos cómics. Ilustró algunos cuentos de su hijo y creo la serie Ana y las Historias Tristes; puso también su pluma al servicio de una versión en cómic de investigaciones del periodista Rodolfo Walsh, muerto igualmente durante la dictadura.

A su regreso a Argentina, en medio de complicadas peleas y debates sobre los derechos de autor de la serie, retomó El Eternauta, esta vez con guiones de Pablo Maizegui, e ilustró otras secuelas sobre distintos personajes del cómic inicial. Incursionó también en el campo de cómic erótico: "Siempre me ha gustado dibujar chicas", confesaba al final de su vida. En 2009 colaboró en la preparación de una película de animación sobre la vida de Eva Perón.

El poderoso dibujo en blanco y negro de Solano refleja con precisión y extraordinario aliento la vida y el paisaje de los barrios del Buenos Aires de los años 60 y 70. Sus viñetas de acción, en grandes o pequeños escenarios, son inconfundibles. "Una superficie saturada, mucha flexibilidad y tinta china aguada. Esa es la fórmula de la vida. Al menos en mis dibujos", explicó en una entrevista publicada en 2003. Solano aseguraba que buscaba una "narración gráfica limpia, bien explicita, dramática y con un contenido. Sus personajes expresaban estados de ánimo y todo se sometía a esa necesidad de expresividad gráfica, magníficamente lograda.