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La fiesta del punto rojo

La feria suiza Art Basel celebra a puerta cerrada la jornada de los coleccionistas

Cuando las puertas de Art Basel se abrieron hoy a las 11 de la mañana ya estaban esperando cientos de coleccionistas internacionales, representantes de museos y centros de arte, así como todo tipo de intermediarios en la compra, venta y exposición del arte contemporáneo. "Entraron en tropel", comentaba a mediodía con una sonrisa la galerista española Juana de Aizpuru, que lleva 30 años acudiendo a la que se considera la feria de arte más importante del mundo. El primer día es solo para VIP; el público en general podrá asistir a partir de mañana miércoles y hasta el domingo.

Concurren cerca de 300 galerías de 35 países, con obras de unos 2.500 artistas. Se ven muchas piezas de figuras históricas como el omnipresente Picasso, pero también de Magritte, Miró, Léger y... casi todos los clásicos del siglo XX. Se podría ilustrar una enciclopedia del arte solo con imágenes de piezas que se exhiben en los precarios puestos de esta feria. Es allí donde suelen estar algunos de los precios récord de ventas, aunque lo que más interesa suelen ser los artistas vivos y sus obras más recientes.

La crisis económica no se ha dejado sentir en el mercado del arte en los años anteriores y en este tampoco. Durante las primeras horas se concretaron ventas y apalabraron muchas obras. Empezaron a aparecer los puntos rojos que indican que esa pieza ha sido vendida; aunque no todos los usan, son indicadores infalibles del nivel de satisfacción que pueden tener los marchantes.

Pocos artistas

Se veían pocos artistas por los pasillos, como de costumbre. Posiblemente aparezcan esta tarde en la inauguración oficial algunos de los ya anunciados: John Baldessari, Maurizio Cattelan, Anri Sala o Tino Seghal. Y es que no a muchos les gusta verse en medio de esta barahúnda consumista. Quizá se sientan más a gusto en la exposición anual de piezas especiales o de gran formato titulada Art Unlimited.

En esta 42ª edición hay menos esculturas o instalaciones espectaculares y se han elegido más vídeos o piezas de imagen en movimiento, entre las que destaca el mediometraje del belga Hans Op de Beeck, Mar de la Tranquilidad (2010), sobre un metafórico crucero lleno de miradas y en el que no se habla. Hay instalaciones escultóricas de nombres consagrados como Ulrich Ruckriem, Carl Andre, Daniel Buren, James Turrell o Mona Hatoum, buenas pero poco sorprendentes. Donde se espera algo distinto en esta edición es en la sección Art Parcours, con instalaciones en el casco medieval de la ciudad, que se inaugura mañana. Habrá piezas de Joan Jonas, Yinka Shonibare, Janet Cardiff, Ugo Rondinone y Ai Weiwei, entre otros. El artista chino arrestado a principios de abril y del que se tienen escasas noticias es el gran ausente en esta feria, pero sus representantes han querido que su obra hable por él.