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La Filarmónica de Viena recibe 2011 con un concierto de inspiración española

La marcha española de Johann Strauss y la Danza Gitana, en el programa del tradicional Concierto de Año Nuevo que este año ha dirigido este año el austríaco Franz Welser-Möst

Franz Welser-Möst ha dirigido esta mañana el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, que se ha retransmitido en televisión en directo en 70 países . "Es un poco como recibir el Óscar", ha dicho el director para expresar su entusiasmo. Entrar en el nuevo año al frente de los músicos que mejor entonan el vals en el mundo es "un honor, una alegría y un desafío" reservado a muy pocos privilegiados. Welser-Möst, austriaco de 50 años, ha vivido los últimos 25 años lejos de su país, hasta que el pasado mes de septiembre regresó a Austria para asumir la dirección general musical de la Ópera Estatal de Viena (Staatsoper), cuya orquesta está compuesta por integrantes de la Filarmónica de Viena.

Todo indica que a estos músicos les está gustando mucho trabajar con él, de lo contrario a Welser-Möst no se le vería este 1 de enero dirigiendo la batuta. Porque a diferencia de otras orquestas, los filarmónicos vieneses no se dejan imponer decisiones por ninguna autoridad. No tienen un director permanente, son los propios intérpretes quienes eligen de forma democrática quién tendrá el honor de dirigir cada uno de sus conciertos. En la historia de los Conciertos de Año Nuevo, que se inició el 31 de diciembre de 1939, sólo cinco austriacos han tenido la suerte que tiene ahora Welser-Möst, quien pasa así a conformar una lista muy selecta, en la que han figurado grandes estrellas mundiales como Lorin Maazel, Herbert von Karajan, Claudio Abbado, Carlos Kleiber, Zubin Mehta, Riccardo Muti, Nikolaus Harnoncourt, Seiji Ozawa, Mariss Jansons, Georges Pretre o Daniel Barenboim.

Dirigiendo otras orquestas en otros lugares del mundo -desde 2002 es director musical de la Cleveland Orchestra y antes dirigió la London Philarmonic Orchestra y la Opernhaus de Zürich-, Welser-Möst dice haber intentado enseñar esa forma de interpretar los valses tan propia de los virtuosos vieneses, pero según su opinión no es nada fácil, porque hace falta tener el dominio de una especie de "dialecto" vienés, una percepción sutil en la que la alegría va acompañada de melancolía, la vida se disfruta sabiendo que existe la muerte.

Inspiración española

El repertorio este 1 de enero ha estado centrado, como de costumbre, en valses de Johann Strauss hijo, además de dos piezas de su padre, una de su hermano Josef Strauss y un vals de Josef Lanner. Clemens Hellsberg, el violinista que preside la Filarmónica de Viena, ha señalado que al elegir las piezas musicales se le ha dado un lugar importante a España como fuente de inspiración, con la Marcha española de Johann Strauss, el Cachucha Galopp y también una Danza Gitana del ballet La Perla de Iberia de Joseph Hellmesberger. Y dado que en 2001 se conmemora el bicentenario del nacimiento de Franz Liszt, por primera vez se ha podido escuchar una de sus composiciones, el diabólico Vals de Mefisto I.

Conseguir entradas para el mítico concierto no es nada fácil. Se adquieren por Internet en una especie de subasta, y se agotan de inmediato. Quienes tienen la fortuna de estar sentados en la sala del Musikverein escuchando el concierto con una acústica sin igual no pueden sin embargo ver las danzas que se transmiten por televisión al compás de algunas de las piezas musicales. El coreógrafo es Jean Guillaume Bart, con vestuario y escenografía de Johan Engels. En el elenco del Ballet de la Ópera Estatal de Viena ha actuado como solista la bailarina rusa Maria Yakovleva, acompañada del albanés Eno Peci. Ambos han bailado, entre otros, el vals del Danubio Azul, a cuyo compás inician el Año Nuevo todos los vieneses.