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Ruinas marinas de cartón piedra

Las esculturas de una atracción turística para buceadores vuelven locos a los arqueólogos indonesios

Los arqueólogos de Indonesia no daban crédito a lo que veían sus ojos. En unas fotografías tomadas en el fondo marino entre las islas de Bali y Java podían verse las espectaculares ruínas de un antiguo templo sumergido: estatuas gigantes de Buda y Ganesha y el enorme arco porticado de una antigua muralla.

Nada más lejos de la realidad. Tal y como informaba The Jakarta Globe, el que iba a ser "un descubrimiento arqueológico fenomenal" según Surya Helmi, director de la división arqueológica submarina del ministerio de Cultura y Turismo, resultó ser parte de un programa de conservación medioambiental de los arrecifes de coral. El artífice del Jardín del Templo Sumergido de Pemuteran, nombre oficial de las falsas ruinas, es Paul Turley, el dueño de una empresa de paseos submarinos para turistas.

Turley había soñado siempre con ruinas sumergidas. Chris Brown, un australiano apasionado del submarinismo con el que trabajó unos años, fue el que le dio la idea de la pequeña Atlántida, pero ninguno de los dos encontraba la financiación para llevarlo a cabo. La solución llegó en 2005, cuando presentaron un proyecto ante la Agencia australiana para el Desarrollo Internacional (AusAID) y convirtieron su "parque turístico de buceo" en una manera de conservar la flora y fauna de la zona. 10 estatuas de piedra y la enorme puerta de cuatro metros de alto de un recinto amurallado a 29 metros de profundidad.

El gobierno indonesio incluso quería abrir una profunda investigación para estudiar los restos arqueológicos, unos restos que solo eran un decorado. "¿Cómo puede alguien creer que algo tan bien conservado es antiguo?", se preguntaba sorprendido el propio Turley en The Jakarta Globe al enterarse del interés de los expertos por analizar las figuras que él mismo había encargado años antes a unos escultores locales.

Una advertencia más para los arqueólogos indonesios: a 15 metros de profundidad hay otro jardín monumental sumergido, para que los buceadores menos experimentados puedan disfrutar de unas ruinas diseñadas por paisajistas para turistas con curiosidad de explorador romántico.