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Una moneda de dos millones de euros

Barcelona acoge la subasta de monedas españolas más cara de la historia

Impone sostener esta moneda. Mide 7,15 centímetros. Y pesa 339,35 gramos. Tiene exactamente cuatro siglos, pero aún reluce: es de oro. Pero su valor supera, en mucho, su peso en ese metal. Este centén - 100 escudos - acuñado en 1609, sale a subasta por 800.000 euros, un precio nunca antes alcanzado por una moneda española al inicio de una licitación. Su valor está estimado en dos millones, una cantidad que espera superar Teresa Sisó, directora de la subasta y copropietaria de Aureo&Calicó, la casa que la organiza. Mañana se sabrá si lo logra. Concluirá entonces la puja por las piezas de la colección Caballero de Yndias, que consta de un millar de monedas de oro y abarca desde las primeras piezas áureas, acuñadas en la Hispania del Imperio romano, hasta pesetas del reinado de Alfonso XIII. El acontecimiento empieza hoy en Barcelona y ha atraído hasta allí a coleccionistas de todo el mundo.

El presidente de la Asociación Numismática de España, Josep Pellicer, explica porqué: "Cumpliré 85 años, y nunca había visto una subasta de monedas españolas como ésta. Es inaudito, y difícilmente se repetirá". Sisó añade, mientras saluda a conocidos clientes que llegan a su tienda desde Portugal, Francia o Puerto Rico, que "hay gente que ha vendido terrenos, y que ha pedido préstamos para poder pujar. Saben que muchas de estas monedas no volverán a subastarse. Es ahora o nunca".

Sabe de lo que habla. Su padre, Maurici Sisó, acompañó como asesor al entonces director de Patrimonio de la Generalitat y a un representante de La Caixa hasta Basilea en 1987. Acudían a la subasta de la colección de monedas catalanas Soler-Cabot, desconocida hasta entonces. Pero se les escapó la pieza estrella de esa puja, un doble principado de 1521, que les arrebató un coleccionista privado italiano por casi 22 millones de pesetas, más de 130.000 euros. Un detalle deja clara la magnitud de la licitación que se abre hoy: nada menos que cuatro ejemplares de esa moneda tan preciada entonces saldrán a subasta ahora.

Algunas monedas tienen un alto valor histórico

Ni éstas ni los dos centenes —además del ya citado, otro saldrá a subasta por 500.000 euros—son las únicas perlas de la colección. El valor histórico de otras, como una moneda de ocho escudos acuñada durante la Guerra de Sucesión en Barcelona, es incluso superior. Sisó la atribuye al Archiduque Carlos, datándola en 1708, y no en 1702 como se hacía hasta ahora.

De ser cierta, su tesis demostraría que fue este pretendiente al trono español de la dinastía de los Habsburgo quien produjo monedas en Barcelona, y no su rival Borbón, Felipe V, que finalmente venció, como se creía hasta ahora. Estado y Generalitat guardan silencio sobre si pujarán por alguna de estas joyas. Con su mutismo, esperan no influir en el proceso de subasta, explican fuentes de ambos organismos. Pero en las dos instituciones siguen muy de cerca el acontecimiento. En todo caso, no pueden ejercer el derecho de tanteo, porque la colección está en régimen de importación temporal, dice Sisó. Sus propietarios son (de momento) los herederos de un adinerado sudamericano con raíces vascas que en los años 1950 decidió invertir su fortuna en monedas, explica Sisó, que no desvelará la identidad de ese coleccionista hasta que acabe la subasta.

Pero sí cuenta alguna anécdota. Al coleccionista, narra, "casi le costó el divorcio" una rara moneda visigótica de la colección. Aprovechó un viaje a España para ir a buscarla a Boltaña, en el Pirineo oscense. Pasó tres días viajando y regateando en remotos valles, mientras su mujer le esperaba en un hotel de Barcelona.

El camino no ha sido tan largo para aquellos que, hasta ayer, pudieron examinar las piezas en el local decimonónico de Aureo&Calicó, atiborrado de antigüedades y libros viejos. Bajo la tenue luz de las lámparas, examinaban los pequeños tesoros. Hoy y mañana, se batirán por ellos en la puja.