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Entrevista:Andrés Lima | Director de teatro

Andrés Lima: "Nos interesaba descubrir de dónde sale la violencia"

Animalario lleva la vida y el suicidio de Urtain al Teatro Valle Inclán de Madrid

Andrés Lima es uno de los cerebros de Animalario, uno de los grupos de teatro más reconocido de los últimos tiempos. A los premios MAX o el Premio Nacional de teatro en 2005, se une el éxito de público de sus montajes, que les sigue allá donde van. La compañía siempre aborda temas comprometidos en sus obras y ahora han decidido revisitar la transición y los últimos años del franquismo a través de un boxeador. Jose Manuel Ibar, Urtain. A partir de la figura del púgil recorren los últimos años de la historia española mirándola a través del humor y la ironía.

Pregunta.¿Por qué Urtain?

Respuesta. Juan Cavestany había hecho un proyecto de un guión cinematográfico sobre el boxeador. Cuando me lo enseñó, me encantó lo que leí y las posibilidades que tenía la época. Cuando me propuso hacer una adaptación para teatro me entusiasmó la idea y en ello estamos. Me interesaba el personaje para indagar en mi pasado, en mi educación y en los años que me formaron como persona. Y al mismo tiempo la persona de Urtain se ha ido revelando cada vez más durante el montaje y adquiriendo más peso su dimensión humana.

P. La obra muestra, como si fuera un combate de boxeo, la vida del boxeador, pero, ¿por qué contar la historia al revés?

R. Fue idea de Juan. Así no se centra en qué va a pasar con la vida de Urtain, sobre todo para los sobre todo para los espectadores más jóvenes que no conocieran el final, sino que se pregunta por qué un hombre llega a eso. Y así la tragedia es más trágica. Cada paso que da hacia atrás te permite ver cómo se fraguó un suicidio, incluso en los momentos buenos. Lo que más nos interesaba era ver de donde sale toda esa violencia y todo ese miedo.

P. Ha afirmado que España acabó con Urtain ¿Qué fue exactamente lo que le mató?

R. Es una metáfora que en algunos sitios se ha interpretado de una forma demasiado literal. No es que fuera España. Los poderes fácticos le escogieron para representar la raza española, la fuerza, el coraje, el valor. Ya que no teníamos industria, no teníamos una imagen estética moderna, no había un desarrollo intelectual como en el norte de Europa... por lo menos los españoles teníamos alma, sentimiento y huevos. El español medio se sintió muy identificado con él y fue un fenómeno que pasó por encima de la propia persona. Y para levantarle se saltaron muchas reglas. No él, la Federación Española de Boxeo, para que peleara y cuando cumplió su función y España debe cambiar se pasó de él. Hay una historia de vergüenza por su pasado y por su suicidio. Y sólo era un hombre bueno intentando sobrevivir.

P. En esta obra tratáis dos temas tabú, el boxeo y el suicidio...

R. Por eso es fuerte también la historia de Urtain. El boxeo, como los toros, es una gran contradicción del ser humano. Es un espectáculo reglamentado sobre la violencia. Cuanto más boxeo veo más brutal me parece. Pero también cuanto más lo conoces más atractivo es. Persigue mucho de lo que persigue el teatro, pero de verdad. Los golpes son reales. Es un espectáculo lamentable pero real. Una metáfora perfecta del ser humano.

P. Lleváis ya doce años de trabajo, ¿cómo ha cambiado Animalario en ese tiempo?

R. La compañía ha ido evolucionando, como lo hemos hecho nosotros como seres humanos. La base sigue siendo más o menos la misma, Alberto [San Juan] y yo trabajamos con Joseba [Gil], Willy [Guillermo Toledo] y Beatriz San Juan pero cada vez hay más gente alrededor fruto de los años y de los trabajos realizados.

P. ¿Y sigue sin gustarle hacer cástings para encontrar nuevos actores?

R. Intento no hacerlos porque son una una especie de lotería. Si eres actor, y yo lo soy, lo sabes. Puedes tener un día malo, el director puede no ver bien el trabajo... Yo procuro hacer un taller de investigación de una semana para hacer un reparto. Estudiamos una función e intentamos pasárnoslo bien. A veces es peor, porque después de una semana dudas más... pero es inevitable.

P. Y a la hora de montar una obra, ¿domina el caos en los ensayos, como puede parecer desde fuera, o seguís una disciplina rígida y estricta?

R. El caos me gusta como sistema creativo, para la organización prefiero la disciplina. Pero para crear prefiero no partir de preguntas previas sino entrar de golpe en una sensación y que se vaya ordenando sola, la escena, el personaje o la función. Y eso es posible gracias a un grupo de gente que se conoce hace mucho tiempo y que tiene mucha capacidad de jugar. Pero también tiene el riesgo de que todo se descontrole. Entonces hay que saber frenarlos. Pero merece la pena el riesgo y andar en esa cuerda floja.

P. Pero para eso debe hacer falta mucho tiempo...

R. Cada vez necesito más y menos tiempo para montar una obra. Es un poco contradictorio. Más porque me gustaría investigar más y menos porque cada vez en menos tiempo ellos [los actores] hacen un trabajo más en profundidad. El trabajo de Urtain nos ha llevado un mes y tres semanas. Con actores que no hubiera conocido de antes no lo hubiera podido hacer y con actores cogidos con menos confianza entre nosotros habría necesitado dos semanas más como mínimo. Pero Alberto [San Juan], Roberto [Álamo] , Luís [Bermejo] son gente a la que le dices una palabra y ya saben de qué tienen que hacer.

P. ¿Por eso siempre le confía el papel protagonista a uno de los actores que llevan más tiempo trabajando usted? Aquí a Roberto Álamo, en Argelino a Javier Gutiérrez...

R. No es que los coloque ahí, pero sí es cierto que la base de Animalario son Alberto [San Juan], Willy [Guillermo Toledo], Roberto [Álamo] y Javi [Javier Gutiérrez], que son, para mi gusto, cuatro actores extraordinarios y para los que se te ocurren personajes. También Nathalie [Poza]... Y la gente que está entrando nueva dará mucho que hablar en Animalario porque es gente muy buena. Poco a poco vamos haciendo compañía, que es algo básico para hacer buen teatro.

P. Y además, también hacen cosas fuera, con lo que se enriquecen...

R. Es algo inevitable. Primero porque la televisión y la supervivencia del actor hacen imposible mantener una compañía estable con los mismos actores. Y el teatro no está tan bien como parece. Hay una salud creativa tremenda pero es muy difícil vivir de una compañía independiente. Puedes vivir de hacer cosas aquí y allá, así menos es difícil. Pero vivir de una sola compañía y hacer montajes que te gusten es prácticamente imposible.

P. Ha hablado de la salud creativa. Animalario es una compañía que hace, sobre todo, teatro contemporáneo. ¿Es más difícil trabajar con un dramaturgo vivo y que puede protestar cada vez que le cambias dos líneas?

R. Es mucho más creativo. Es lo que más me gusta. Trabajamos con amigos, también. Para Animalario hemos escrito Alberto Sanjuán, Juan Mayorga, Juan Cavestany y yo. Algo que creas desde cero siempre es más bonito. Además te da mucha más libertad para poder modificar el texto.

P.¿Y el momento en el que Animalario llega hasta el público fue en los Goya de 2003 con el 'no a la guerra' o con el premio nacional de teatro de 2005 por Hamelin?

R. La verdad es que la ceremonia de los Goya nos dio mucha notoriedad. Es lo que tiene la televisión. Esa noche nos vieron casi tres millones de personas, imagínate las funciones de teatro que hay que hacer. Pero es un arma de doble filo porque te encasillan muy fácilmente. Fue una época difícil en el terreno político y nos interesaba hablar sobre eso. Además Alejandro y ana [una obra en la que representaban el banquete de la boda de la hija de Aznar] fue paralelo y también fue un pelotazo de público. Esas dos cosas hicieron que los medios y el gran público se enteraran de que existíamos.

P. Alejandro y Ana no la representábais en un teatro...

R. No queríamos un teatro. Lo escogimos a posta. Quería hacerlo en un salón de bodas y escogí uno que estaba junto a mi casa. Mucha gente dudaba de que pudiera funcionar allí pero yo estaba seguro.

'Urtain' se puede ver en el Teatro Valle Inclán (plaza de Lavapiés s/n) hasta el 20 de noviembre. De martes a sábado a las 20.30, domingo a las 19.30