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Reportaje:

El flamenco, cosa de niños

La bailaora y pedagoga Silvia Marín demuestra con sus talleres infantiles de Madrid la universalidad de esta arte

"Esto en cualquier sitio donde tú vayas, los niños reaccionan de la misma manera. Tú les estimulas y ellos te contestan, y esto te demuestra que el flamenco es para todos". Silvia Marín, bailaora y pedagoga, es una entusiasta del flamenco. Y de los niños. Desde 2003 ha unido sus dos vocaciones en El flamenco vive con los niños, un taller en el que explica, a chicos de entre 6 y 12 años, los fundamentos de este arte y los hace participar de él. "Todo el mundo cree que es algo muy complicado, y sin embargo, nosotros queremos proponerlo de una manera cercana, para que los pequeños y los mayores puedan conocerlo y enamorarse del flamenco".

En el marco del festival SUMA Flamenca, que desarrolla en la Comunidad de Madrid desde el pasado 15 de mayo y que este fin de semana llega a su fin, Silvia Marín desarrollará sus talleres con los pequeños en el Círculo de Bellas Artes de la capital. Hoy viernes, la sesión está reservada a los colegios, entre los que habrá un grupo de estudiantes sordomudos. El sábado, la cita es para todos aquellos padres que quieran acompañar a sus pequeños, flamenco en familia. "Y el domingo, sesión abierta, con padres, niños, tíos, abuelos, la vecina del tercero? Todo el que quiera venir".

Un arte que se lleva dentro

Lo importante, para esta italiana que se enamoró del flamenco "sentada en la butaca de un teatro de Milán" y decidió que esa sería su vida, es mostrar que se trata de un arte universal. "Siempre les explicamos a los niños que cuando empezó el flamenco se juntaron muchas culturas diversas entre ellas: la gitana, la andaluza, la árabe, entre muchísimas otras. Esto para mí es primordial, más si quieres que difundir el flamenco. Creo que hay que tener clara la sociedad en la que vivimos".

Marín, bailaora profesional desde hace 20 años, ha desarrollado dos espectáculos infantiles: El flamenco vive con los niños, que ahora presenta en Madrid, y El flamenco en cuatro estaciones. Por sus manos han pasado más de 50.000 niños y niñas, de Francia, de China y de muchas ciudades españolas. Las reacciones, sin embargo, suelen ser similarse, pese a las diferencias culturales. "Yo creo que la música la llevamos dentro. El flamenco puede ser que también. Cuando les enseñas cómo jalear, por ejemplo, un fandango natural, lo hacen igual".

Ahora prepara un nuevo taller, Con pasaporte flamenco, que presentará en noviembre. "Lo que queremos mostrar es que si quieres cantar, si quieres bailar, no importa dónde vivas, dónde has nacido, da igual". Con este trabajo, del que no quiere desvelar los detalles, Silvia Marín quiere demostrar que el flamenco está en muchos espacios geográficos, la mayoría en España, pero también fuera. "Hay muchos artistas y muchas compañías que viajan desde hace décadas, y hacen giras. Es muy importante, esto, porque el flamenco también se mantiene gracias a esto".