Reportaje:

Rick Rubin o el hombre que reinventó el éxito

Rick Rubin ha llevado a Neil Diamond a su primer número 1 en 40 años, una gota más en el océano de éxitos del mejor productor de las últimas décadas

Rick Rubin nació unas semanas antes de que Bob Dylan publicase en 1963 su segundo disco, The Freewheelin. Ahora Rubin está produciendo el próximo (Anchor), que verá la luz a finales de año. Con su larga barba blanca, su mirada franca, sus aires de gurú del sonido, su sonrisa ganadora de lo hemos conseguido, Rubin es el hombre que todos quieren.

Desde hace años Rick Rubin viene trabajando tanto y en tantas direcciones que dentro del mundo musical es considerado uno de los personajes más influyentes de los últimos veinte años. Su carrera es tan extraña como exitosa. Todo luces, pocas sombras.

Ahora ha conseguido lo más imposible de todo. Llevar a Neil Diamond, un artista con cuarenta años de carrera, a su primer número uno en EEUU e Inglaterra, desterrando el ultra promocionado disco de Madonna.

Su influencia viene de hard rock, del punk y del rap. Sus inicios universitarios en bandas menores poco hacían prever ese giro de guión. Con veinte años Rubin fundó su primer sello, Def American Records (posteriormente American Recordings) y se lanza a la búsqueda y producción de raperos neoyorquinos. Luego le vino la oportunidad de trabajar para Beaty Boys o Slayer. Y no tardó en convertirse en una referencia.

Con la llegada de los noventa vienen sus mejores proyectos. En 1991 produce Blood sugar sex magikz, álbum que despachó siete millones de copias en EEUU y que lanzó a Red Hot Chili Peppers a sonar en las radios de medio mundo. En los años venideros trabajaría con Mick Jagger, Tom Petty o Willie Nelson, pero el gran gol de Rubin vino en su especialidad, la resurrección. Convenció a un acabado Johnny Cash para volver al estudio. Le fue a buscar a su casa de Jamaica y le convenció para que volviera a grabar sus American Recording. Una serie de cuatro discos, el último después de la muerte de Cash en 2003, que recuperaba la esencia del cantante con versiones y grabaciones a solas con la voz y guitarra de Cash.

En 2005 afrontó el reto de conseguir que Shakira sonase en las radios americanas. Juntos firmaron Fijación Oral y Oral Fixation. La Tortura sonó desde San Francisco hasta Moscú.

Y ya no para. En 2007 se alzó con cinco premios Grammy por sus trabajos con Dixie Chicks (Grabación y Disco del Año), Red Hot Chili Peppers (Mejor Álbum Rock con Stadium Arcadium) o Productor del Año.

En los meses que han transcurrido de este 2008, Rubin ha firmado los trabajos del ya mencionado Neil Diamond, Weezer, Jackob Dylan o Metallica. Todavía falta el esperado álbum de Dylan, que ha confiado en Rubin tras producir él mismo los últimos discos. Todo para un hombre en la flor de la vida, un talento que sabe leer en los ojos de los músicos, que sabe desafiarlos, darles confianza y sacar lo mejor que llevan dentro. Por eso contratar a Rubin tiene turno de espera. Por eso y por otras cosas fue nombrado por la Rolling Stone como el mejor productor de cualquier género.

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