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La pirámide decapitada vuelve a ver la luz

Un equipos de arqueólogos egipcios descubre los restos de una pirámide de 4.000 años de antigüedad que habían quedado sepultados bajo la arena.- Junto a la estructura ha aparecido una vía sagrada

Se construyó hace más de 4.000 años y sus 52 metros de altura debían reflejar la grandeza del faraón, pero el paso de los milenios y las arenas del desierto borraron su huella. Ahora, un equipo de arqueólogos egipcios la ha redescubierto.

"Hemos necesitado excavar una montaña de arena, pero estamos seguros de que es una pirámide de la V Dinastía y sólo nos faltaba la de Menkauhor" ha dicho el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades Egipcias, Zahi Hawass, durante la presentación, hoy, del hallazgo.

Lo que podrán ver los miles de turistas que visiten este verano la necrópolis de Saqqara, a 30 kilómetros de El Cairo (Egipto), no es una pirámide al uso. Lejos de apuntar hasta el cielo, como la Gran Pirámide de Keops, o de llamar la atención con sus graciosas formas como la pirámide de Zoser, la más reclamada de Saqqara por su peculiar forma escalonada; los restos de la última pirámide descubierta en Egipto forman un agujero de casi 10 metros de profundidad excavado en la arena.

Quizás su estructura no sea espectacular, pero el descubrimiento, difundido a bombo y platillo por Hawass, tiene interés para los egiptólogos. Sobre todo porque, junto a los restos de la pirámide, ha aparecido también una vía ceremonial que era empleada por el sumo sacerdote de Anubis hacia el s. II antes de Cristo.

La pirámide "decapitada" y "perdida"

Se le ha llamado la pirámide "decapitada" y también la pirámide "perdida". Si lo primero resulta bien cierto a tenor de las ruinas que han aparecido ahora, lo segundo no lo es menos cuando se conoce su historia. En primer lugar, porque el monumento funerario de Menkauhor, muy querido pese a que sólo reinó ocho años (2389 - 2380 a. C.), era el único de la V Dinastía que quedaba por descubrir.

En segundo lugar porque, según ha aclarado Hawass ante el asombro de los periodistas, la pirámide 29 de Saqqara ya fue descubierta en el s.XIX por uno de los padres de la egiptología, el alemán Karl Richard Lepsius, aunque luego las arenas del desierto la sepultaron de nuevo.

Los restos excavados se corresponden fundamentalmente con la base de la pirámide, formada por grandes bloques, y la cámara funeraria, donde aún reposa la tapa de roca negra del sarcófago en que se enterró al faraón. Junto a los vestigios de la pirámide, los vecinos de tres casas contiguas al yacimiento no pierden detalle de la excavación. Hawass ha advertido de que "pronto serán trasladados", porque la entrada de la pirámide podría estar bajo las casas.

Un camino sagrado

Junto a la cámara funeraria transcurre el camino ceremonial utilizado por el sumo sacerdote de Anubis, dios de los cementerios, y donde se ha encontrado una inscripción de Ptolomeo V (204-180 a.C), que ha permitido conocer la fecha en la que fue creada la vía.

El camino conduce al Serapeum, un complejo funerario, cerrado actualmente por trabajos restauración, en el que se sepultaban momias de toros sagrados y se celebraban rituales religiosos. "Por esta vía pasaban los sacerdotes, portando máscaras del toro Apis en procesión hacia los lugares de culto y la necrópolis", ha dicho Hawass, quien no ha dudado en afirmar que el descubrimiento de esta vía es "más importante aún" que el de la pirámide.