Reportaje:

Tres horas de rock marciano

The Mars Volta ofreció un concierto largo e intenso en Madrid

Muy pocas bandas raras (difíciles de escuchar) tienen la suerte de llegar a un público masivo, ese que agrupa a seguidores de estilos tan dispares como el metal, la psicodelia, el hard rock, el rock progresivo, el free jazz o el blues. Así de variopinto era el ambiente que se respiraba en la sala La Riviera de Madrid el viernes, entre camisetas de Iron Maiden y Ramones (algunas eran de los grandes almacenes, que ahora se lleva el look roquero). The Mars Volta presentaban nuevo disco, The Bedlam In Goliath, más marciano si cabe que sus anteriores trabajos y con una historia de espíritus malignos que les habría inspirado al crearlo.

El aforo estaba completo cuando Cedric Bixler y Omar Rodríguez (At The Drive-In, DeFacto) aparecían en el escenario junto a su banda, formada por otros seis músicos, para ofrecer un show de tres horas exactas, duración a la que muchos asistentes no estamos acostumbrados y que agradecimos con creces, a pesar del inconveniente que suponen los precios desorbitados de las bebidas en esta sala.

Wax Simulacra, Conjugal burns o Agadez fueron algunos de los nuevos temas que sonaron en Madrid, además de otros antiguos como Roulette dares, Tetragrammatron y Cygnus?Vismund Cygnus. Tres horas de intensidad y virtuosismo que dieron para mucho: canciones en acústico y cantadas en español, piruetas y malabarismos de Cedric con el micro y demostraciones de compenetración entre ocho músicos increíbles.

Regreso con güija de por medio

El regreso de The Mars Volta ha estado precedido por una historia que bien podría ser una mera estrategia de marketing por parte de su discográfica. Al parecer, Omar Rodríguez-López, guitarrista, productor y miembro principal de la banda junto a Cedric Bixler-Zavala, adquirió una antigua tabla güija en Jerusalén que se llevó a la gira de The Mars Volta.

Después de los conciertos se dedicaban a 'jugar' con ella y servía de fuente de inspiración a la hora de crear las nuevas canciones. Pero las consecuencias no tardaron en sentirse: uno de los técnicos enloqueció inesperadamente, el estudio de grabación de Omar se inundó, Cedric se quedó cojo, las pistas de batería grabadas desparecieron, nadie podía dormir. Así que la grabación se retrasó y decidieron deshacerse del juguetito.

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El resultado de esta experiencia habría definido The Bedlam In Goliath, que viene a ser un cuento de embrujos, espíritus y maldiciones que relatan en sus letras y plasman en el artwork del disco, a lo que se suma su propuesta habitual de rock ultra creativo, experimental y de método jazzístico.

Carátula del nuevo disco de The Mars Volta.
Carátula del nuevo disco de The Mars Volta.IMAGEN PROMOCIONAL

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