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Reportaje:

Los vikingos regresan a Irlanda

Una replica de un barco vikingo irlandés vuelve a Dublín mil años después la partida del original

Una replica del barco vikingo Sea Stallion ha arribado hoy en Dublín casi mil años después de que el original se hundiera frente a las costas de Dinamarca, en una recreación de los durísimos viajes emprendidos por los conquistadores nórdicos en la Edad Media.

Los 65 tripulantes del Sea Stallion (Semental del Mar) salieron el 1 de julio de Roskilde, en Dinamarca, y han recorrido, impulsándose en la fuerza de los remos y del viento, más de un millar de millas náuticas, con el fin de investigar los procedimientos de construcción de barcos y navegación de los vikingos.

Una flotilla de veleros salió a recibir la llegada de la nave al puerto de Dublín, mientras sonaban las campanas de las iglesias.

Construido con la madera proporcionada por 300 robles, el Sea Stallion es, según sus constructores, la mayor replica de un barco vikingo existente, con 30 metros de eslora y cuatro metros de manga.

La embarcación original fue construida en Dublín en 1042 y se hundió 30 años después en el fiordo de Roskilde, a unos 50 kilómetros al sur de Copenhague. Allí permanece, aunque las excavaciones sobre sus restos comenzaron en 1962.

El viaje del nuevo Sea Stallion pretende contrastar las dificultades que afrontaban en sus incursiones los fieros guerreros vikingos. Estas incursiones eran frecuentes en Irlanda e Inglaterra hace un milenio.

La nave se quedará en el Museo Nacional de Dublín hasta el año próximo, cuando emprenderá el regreso a casa.