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Auster: "Si te pones a pensar que puedes ofender a alguien estás traicionando a la literatura"

El escritor afirma que su objetivo es encontrar la forma de expresión más sincera, clara y honesta

Paul Auster responde una pregunta en la rueda de prensa que ha ofrecido esta tarde en Oviedo.
Paul Auster responde una pregunta en la rueda de prensa que ha ofrecido esta tarde en Oviedo. EFE

El autor estadounidense Paul Auster ha afirmado esta tarde en Oviedo, donde recibirá el viernes el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2006, que "la única forma" de escribir novelas es hacerlo desde "la libertad absoluta" y ha considerado que ponerse límites a la hora de narrar una historia o crear un personaje por temor a molestar a determinados colectivos supone para el escritor "no hacer su labor". "Si te pones a pensar que puedes ofender a alguien estás traicionando a la literatura", ha dicho el autor de Leviatán.

Auster se ha pronunciado así a preguntas de los periodistas sobre la posibilidad de que durante el proceso creativo se imponga límites para evitar situaciones como las generadas en otros ámbitos artísticos por el malestar mostrado por extremistas islámicos. "No, desde luego que no", ha afirmado el escritor neoyorquino. El escritor, un admirador de la obra de otro de los galardonados, Pedro Almodóvar, al que ha dicho estar "deseando volver a ver", ha definido su proceso creativo como una experiencia "dura" e "íntima" que le demuestra lo "imbécil" que es por los numerosos "errores y correcciones" en las primeras versiones de sus textos.

En este sentido, ha considerado que sus incursiones en el ámbito del cine le han permitido "salir de la soledad" necesaria en la creación literaria y contribuyen a conservar "la salud mental del escritor" al obligar a realizar un trabajo de equipo. El autor de El cuaderno rojo, un neoyorquino más en la nómina de galardonados con los Premios Príncipe de Asturias junto a Woody Allen y Arthur Miller, ha confesado que mientras escribe sus novelas no piensa en los lectores en general, pero sí "en el lector ideal". "No escribo para la gente en general, sino para esa persona, aunque sé que leer un libro es un acto privado que establece una colaboración entre el escritor y el lector en la que éste aporta al libro su propia experiencia", ha indicado.

En cuanto al carácter innovador que la crítica ha destacado en su obra literaria, Auster ha considerado que, para un creador de cualquier ámbito artístico, su objetivo es intentar "no repetir lo que ya se ha hecho, hallar su forma de hacer las cosas que algunos encuentran cuando son jóvenes y a otros les cuesta más". No obstante, ha subrayado que su objetivo en la búsqueda de esta originalidad siempre ha tenido como pretensión encontrar la forma de expresión en sus novelas "más sincera, clara y honesta posible". "En mi caso es el material, el contenido el que determina la forma de mis obras; es algo orgánico que surge de mi inconsciente y por eso mis libros son tan distintos" lo que obliga, ha indicado, a "aprender a escribir" cada vez que inicia una nueva obra.

Así, Auster ha apuntado que su última novela, Viajes en el scriptorium, será "un libro muy raro" que se publicará en primer lugar en Inglaterra el próximo mes de febrero, una fecha "importante" ya que coincidirá con su 60 cumpleaños. Se mostró ha mostrado con los contenidos de los medios informativos de su país, a los que ha dicho "no prestar demasiada atención" y les ha reprochado que "los famosos y el cotilleo no dejen sitio para la gente normal" a la que le ocurren "cosas extraordinarias". En este sentido, el guionista de Smoke ha subrayado que la repercusión mediática de su obra no le "quita el sueño", a pesar de que se le ha comparado con una estrella del rock, y ha indicado que afrontaba su comparecencia en la rueda de prensa como "un deber" que tenía que cumplir cuando aceptó un galardón que recibió "con sorpresa".

Auster fue distinguido por su capacidad para explorar nuevos ámbitos de la realidad y atraer a nuevos lectores así como su valioso testimonio estético sobre los problemas individuales y colectivos del mundo contemporáneo con el Premio de las Letras, dotado con 50.000 euros y la reproducción de una estatuilla diseñada por Joan Miró.