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El tradicional 'Pobre de mí' pone fin a los Sanfermines de este año

Los pamploneses congregados en la Plaza Consistorial acogen con pesar la despedida de las fiestas

Los Sanfermines de 2006 han terminado a las 0.00 horas de este sábado con el tradicional acto del Pobre de mí, en el que miles de pamploneses, portando velas encendidas, han expresado su tristeza por el final de las fiestas, que durante nueve días han transformado por completo el aspecto de la ciudad. Fue el pasado día 6 cuando el concejal de Aralar Javier Eskubi lanzó desde el balcón principal del Ayuntamiento de Pamplona el chupinazo que abrió 204 horas de fiesta ininterrumpida y, al igual que entonces, miles de personas se dieron cita este viernes en la Plaza Consistorial para asistir al último de los actos de los Sanfermines de 2006.

Como es tradición, poco antes de que el reloj de la Casa Consistorial de Pamplona diera las doce de la noche, la alcaldesa de la ciudad, Yolanda Barcina, salió al balcón del Ayuntamiento para dirigirse a la multitud que apuraba los últimos momentos de la fiesta.

Desde el balcón del Ayuntamiento, Barcina pronunció una breve alocución de despedida: "Pamploneses, pamplonesas, se han terminado las fiestas de San Fermín del año 2006, pero ya falta menos para que en esta misma plaza todos gritemos el próximo 6 de julio ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!".

Gran pesar

Las palabras de la alcaldesa de Pamplona, seguidas de la traca anunciadora del final de las fiestas, fueron recibidas con gran pesar por los pamploneses congregados en la plaza, que, como mandan los cánones sanfermineros, se desanudaron del cuello el pañuelo rojo y prendieron las velas que portaban para entonar un año más el famoso "Pobre de mí, pobre de mí, que se han acabao las fiestas de San Fermín".

La propia Barcina, los concejales y otras autoridades e invitados que se encontraban en los balcones del Ayuntamiento, levantando en alto los pañuelos rojos, se sumaron también al Pobre de mí entonado por la multitud, que pasó de la tristeza a la esperanza al reiniciar la cuenta atrás para las próximas fiestas con el "Ya falta menos, ya falta menos..." y el "Uno de enero, dos de febrero...".

Charangas

Más tarde, los congregados, con sus velas encendidas, se dispersaron al son de las charangas por las calles de la ciudad, donde sin duda esta noche continuará la fiesta al coincidir su finalización con la noche del viernes y ser el sábado, para muchos, jornada no laboral.

Muchos pamploneses se dirigieron también a la Iglesia de San Lorenzo, donde se haya la capilla de San Fermín, para dejar en la puerta sus velas encendidas y su pañuelo anudado a la verja del templo, como último homenaje al que fuera obispo cristiano de Amiens del siglo III y copatrono de Navarra junto a San Francisco Javier.