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Crítica:

Planetarios

Cósmicos e iluminados de virtuosismo, Anthony Kiedis, Flea, John Frusciante y Chad Smith, los integrantes de Red Hot Chili Peppers durante los últimos 16 años (Dave Navarro a parte), brillaron en el directo de Madrid con algunas de las contundentes y redondas canciones de su último disco. Jupiter y Mars son los dos discos que componen el heterogéneo y desigual, que no carente de calidad, último álbum de la banda, Arcadium Stadium, que anoche fue presentado en Madrid. Torture me, Charlie, Tell me baby o Snow (hey oh), por ejemplo, fueron coreadas por un público entregado.

Comenzaron con una versión eléctrica de Can't stop a la cual siguió Dani California, uno de esos singles que tras su nacimiento se entienden predestinados a copar las listas de ventas del planeta con el disco que lo contenga. Pero no es RHCP un grupo que invente temas para vender a estas alturas. Es al verles sobre las tablas cuando se adivina que creen en ellos, y en su música, y que tras One Hot Minute volvieron a comulgar todos juntos, y a entenderse sin hablarse. Y a trascender con sus creaciones. Quizás por ello, a ratos, se auto hipnotizaron tocando y disfrutando de una forma más onanísta que exhibicionista, lo que hizo que el público desconectase o no llegase a comprender, aunque sí a admirar. Pero es que si no alcanzan esa especie de nirvana fallan, como en algún que otro momento del recital.

Con un fondo de luces de neón y pequeñas pantallas, fueron intercalando canciones nuevas con algunas de By the way (By he way, Don't forget me o Thow hawai your teleision); otras de Californication (Californication, Scartissue, Other side, It's right on me), su disco más vendido. Y tuvieron que terminar con Under the bridge, Give It away y una sinfonía de sonidos de pedales y volúmenes protagonizada por Flea y John en los bises tras dos horas de concierto. Auténtico regalo para fans incondicionales es el haber incluido en el repertorio de esta gira Me & my friends, de The uplift mofo party pan. Y recuerdo de coleccionista será el haber presenciado la interpretación en solitario de la canción How deep is your love, de Bee Gees, por Frusciante.

Nadie se pasea con tanto acierto por el mástil de un bajo como Flea; Frusciante ya está doctorado de aquí a la eternidad como maestro de las seis cuerdas y atrás dejó su perfil bajo y su sufrimiento por la fama; Chad Smith domina los tiempos con las baquetas a la perfección; y Anthony, aunque a veces se vaya ligeramente de tono, ha aprendido a que con sus personales y eclécticos movimientos puede no destacar sobre el resto. Son un todo perfectamente equilibrado, con identidad propia, como los grandes, que irán a más con el paso de la gira. Únicos. Supervivientes. Eternos. Estelares. Planetarios.